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Salomón Balí Leví

Fecha de la entrevista: 5-12-2005
Nombre: Salomón
Apellidos: Balí Leví
Fecha de Nacimiento: 1948
Lugar de Nacimiento: Estambul, Turquía



.............Entrevista................

Entrevista: Lourdes Albo
Cámara y fotos: Tatiana Santos
Trascripción: Lourdes Albo y Lourdes Peña

Mis Orígenes

Mi vida judía tiene un origen ancestral, tanto los Balí como los Leví fueron fieles seguidores del pueblo judío de la política religiosa de nuestra Tierra Santa, Israel.
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Mi Niñez

Soy el hijo menor de una familia judía. Mi padre David, mi madre Donna, mi hermano mayor Moisés y mi otro hermano León y yo el más pequeño que me llamo Salomón Bali Levi.

Solo tengo vagos recuerdos de la travesía desde Estambul, Turquía a Cuba. Fue por el año ’52, con apenas cuatro años de edad, según cuenta mi madre, dejamos nuestro país tras la muerte de mi padre. Los hermanos de mi mamá nos iban a ayudar a establecernos en Cuba. A partir de ahí comienza una nueva etapa en nuestras vidas.

Mi infancia no fue feliz, vivimos en los primeros años en Campechuela, antigua provincia de Oriente. En un cuarto todos juntos y al no tener conocimiento del idioma encontrar trabajo se hacía muy difícil, lo que más se encontraban eran trabajos manuales. Que fueron el sustento de mi madre y mis hermanos. Recuerdo muy bien que no pocas veces no podíamos dormir porque al menos yo, tenía hambre.

Me di cuenta que éramos distintos al medio porque mi mamá encendía en un platico que tenía unos algodones y me decían que era Shabbat. En aquél momento me explicaron que eso era una tradición judía, cosa que no entendía. También la veía los sábados leer de un librito azul del cual nunca entendí nada, pero bueno mis hermanos respetaban aquello y yo también.

Empezamos a relacionarnos con mis primos, que vivían en la misma casa con distintas creencias. Al bañarnos siempre preguntaba por qué éramos distintos, mi mamá nos explicó que cuando nacíamos nos circuncidaban y por esto éramos judíos. Eso me dio interés y empecé a preguntarles a mis hermanos, a Moisés, a León -que en aquellos tiempos estaba aún con nosotros, después tuvo que ir a las provincias centrales para buscarse la vida. Estos pequeños detalles fueron marcando mi vida, pues había una contradicción fuerte en aquella casa. El problema era que mi tío era judío pero mi tía, a la cual quise mucho de verdad, era cristiana. En su momento trató que nosotros practicáramos su religión, no fue así, porque mi madre estuvo en total desacuerdo.

Mi mamá decía que nosotros éramos judíos y mantuvo esa fidelidad hasta su muerte. Siempre tuvo una gran Fe en su religión y todos la respetamos. Aunque yo solía ser muy rebelde y siempre le iba a la contraria; lo cierto es que le di bastantes dolores de cabeza.

Lo que mas recuerdo es Pesaj y Iom Kippur. Me acuerdo que mi mamá siempre realizaba estas celebraciones en el cuarto donde vivíamos. Tengo alguna anécdota. Recuerdo que en Iom Kippur había que pasarse el día sin comer, yo no lo entendía y al final me comía la comida. En la medida que fui creciendo comencé a respectar estas cosas.

Pasó el tiempo y yo me fui adaptando al lugar donde vivía al sistema social que me tocó, aquellos tiempos fueron tiempos difíciles para el país, era la lucha insurreccional. Mis hermanos a pesar de no ser cubanos trabajaron en la clandestinidad. Eso creo que me preparó para cuando triunfó el proceso revolucionario, en seguida me integré de forma activa.

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Mi Juventud

Abandoné prácticamente mi casa, me hice Joven Rebelde . Tenía como antecedente que para poder ayudar a mi madre y a mis hermanos tuve que comenzar a trabajar desde los cinco años, era una forma de independizar a nuestra familia, lo que logramos al final.

Yo pienso que todo lo que he logrado en mi vida, se lo debo a mi madre y a mis hermanos con tremendo respeto. De forma particular en relación con el judaísmo a mi hermano León. Siempre hemos tenido las mejores relaciones, nos hemos comunicado mucho. Él me insistía mucho que yo estando aquí en la Habana, tenía más posibilidades de estar cerca de la religión, de nuestro pueblo, de Israel, de la Comunidad Judía y que mis hijos que eran muchachos buenos e inteligentes podían participar.

Me insistió tanto que acepté ese reto, no contra mi ideología porque eso no está contrapuesto. Porque siempre me sentí judío, porque fue algo que mi madre me impregnó, digo mi madre, porque mi padre prácticamente no lo conocí. Ella era muy fuerte, muy abnegada, muy disciplinada. Muy mal hablada cuando tenía que hablar mal, nos decía barbaridades en ladino que casi nunca la entendía, pero sabía que estaba diciendo cosas malas por algo que yo no debía hacer.

Recuerdo que una vez me vio que me estaba comiendo un chicharrón, me decía que esos se masticaban pero que no se podía comer, me preguntaba por qué yo estaba haciendo eso y le dije porque tenía hambre. Cuando me fui de la casa ella me preguntaba si comía carne de puerco y yo le decía que no. Pero... si comía, si estaba movilizado o estaba en al trinchera tenía que comer lo que me dieran, hasta carne rusa (caren de lata).

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No tan Joven pero…

Lo más importante en mi vida ha sido mi familia. Es numerosa, compuesta por mi esposa, cinco hijos, cuatro varones y una princesa. Dos de mis hijos viven en Israel. Deseamos reunirnos todos algún día en la Tierra Santa. Eso es realmente nuestro propósito. Pienso se pueda cumplir, cuando la vida disponga.

La Comunidad Hebrea de Cuba ha sido algo muy importante en mi vida pues me ha ayudado a conocer más sobre mi religión y de esta forma mantener mis raíces. Me llena de alegría ver como mi familia participa de todas las actividades. Siento que de esta forma nuestro futuro esta asegurado con las nuevas generaciones.

Soy miembro de la Logia B’nai B’rith, a la cual le tengo mucho cariño porque, es muy humana, ayuda a los judíos y no judíos. Nos une a la familia pues las incorpora a las actividades.

He tenido la oportunidad recientemente de ir a Israel donde estuve con mis tres hijos, digo eso porque mi nuera es también hija mía. Después de unos días con ellos pude apreciar como aprenden y respetan el judaísmo. Residen en Hadera, una ciudad limpia y muy bonita. Visité Tel-Aviv pero lo que más me impresionó como judío fue ir a Jerusalén.

Tuve la suerte de ir después de año nuevo. Estuve en el Muro de los Lamentos con un rabino y me prestó su talit para que yo rezara frente al Muro que para mi es de gran valor tanto religioso como histórico. Me sorprendió mucho, cuando salí de allí y fui al aeropuerto con mis hijos, le dije que tenían conmigo un compromiso muy grande, era algún día estar conmigo allí con el talit puesto. Me dijeron que si, que ellos permanecerían en Israel todo el tiempo.

De Tel-Aviv viaje directo a Estambul. Estuve donde nací, donde estoy inscripto en Shurluk, caminé por allí y recorrí aquello con mucho pesar. Fui a visitar la tumba de mi padre y de mi abuela. A pesar de la tristeza que me invadía, pienso que era un compromiso que teníamos con nosotros mismos.

Me siento muy feliz y tengo mucha Fe en la vida y en el futuro. Si volviera a nacer hay dos cosas que no podría dejar de ser…. Una el padre de mis hijos y otra el ser judío.

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