Principal
Anécdotas
Entrevistas
Galería de fotos

Roberto Behar Mechulam

Fecha de la entrevista: 20-4-2005
Nombre: Roberto
Apellidos: Behar Mechulam
Fecha de Nacimiento: 24-2-1932
Lugar de Nacimiento: Ciudad de La Habana



.............Entrevista................

Entrevista: Lourdes Albo
Cámara y fotos: Tatiana Santos
Trascripción: Lourdes Albo y Lourdes M. Peña

Mis Orígenes

Según me contó mi papá vino huyéndole al Servicio Militar por la guerra, las enfermedades, el hambre. Vinieron mi papá y muchos primos. Mi papá era matarife en Turquía, vino muy joven al igual que mi mamá.

Cuando llegaron a la Habana mi papá se fue para Trinidad y después regresó a la Habana. Mi mamá vino con mi abuela dos años después eso fue por el 1926 o ‘27. Se conocieron en la Chevet Ahim. Se hicieron novios y se casaron. Mi mamá se llamaba Elisa Mechulam Magriso y mi papá Moisés Behar Misdrahi.

Subir

Mi Niñez

Cuando se casaron vivían en la calle Oficios esquina a Luz en un edificio grande que había allí, ahí nací yo el día 24 de febrero 1932. Tengo dos hermanos más, José y David, después nos mudamos a la Calle San Ignacio esquina a Santa Clara. Le digo esto porque a mí siempre me contaba mi mamá que se mudaron muchas veces, porque no tenían una buena situación económica, siempre buscaban donde vivir más barato.

En Cuba había una situación muy difícil por el 1934 y mi mamá aprendió corte y costura, hacía baticas de niña y mi papá salía a venderlas, ahí fue que pudimos mantener la casa, mi abuela también hacía baticas y retacitos y por eso podíamos comer.

En la Habana Vieja iba a la "Escuela Número 8" en la calle Inquisidor, después pase al Colegio Theodor Hertz, en la misma calle Inquisidor donde estaba la Chevet Ahim. En la escuela se nos enseñaban, dábamos paseos, cortos porque no había dinero, aquí había una situación un poco critica, los pequeños comerciantes que tenían un poco de dinero sostenían la escuela, le pagaban a los profesores. Después empezaron a inmigrar muchos profesores de países de Europa huyéndole a la Segunda Guerra Mundial, ellos empezaron a trabajar en la escuela. Ellos hablaban inglés y hebreo y el idioma de su país, unos hablaban polaco, otro checo, había dos judíos alemanes.

Eran magníficos profesores, pero daban las clases en inglés o con un traductor hasta que aprendieron a hablar algo español. Las clases de matemáticas se podían explicar. Con ellos aprendí a leer y a escribir en hebreo que después me fue de beneficio. Se nos llevaba todos los días por la tarde a la sinagoga a la Chevet Ahim. Seguí en esa escuela hasta que terminé el sexto grado, después ahí mismo pasé a la preparatoria. Se le llamaban la Preparatoria del Maestro Pérez. Había que hacerlo todo ahí, no había dinero y costaba mucho. Todo eso fue gratis porque éramos muy pobres y lo pagaban los comerciantes de la calle Muralla y los hijos de los ricos pagaban. Yo y mis hermanos no pagábamos.

La preparatoria duró como ocho meses. Pérez era un maestro muy insistente con la señorita Reina que era su esposa, era muy recto y muy regañón, era increíble como él cogía a cada alumno de los cuarenta que tenía y le hacía uno a uno muchas preguntas. Te mandaba a la pizarra, hasta que no lo sabías bien todo, no te dejaba . Por eso todos los alumnos de Pérez aprobaban en Artes y Oficios o en el Instituto de la Habana. Siempre en el Instituto preguntaban ¿Con quién tú te preparaste? Con Pérez, oiga…. ya….

En mi casa se hablaba ladino que es muy fácil porque es un español muy antiguo, antes no se decía peste. La Peste era una enfermedad, se decía hediendo, en ladino se decía “fediendo”. En el Instituto de la Habana yo estudié las cien mejores poesías líricas y ahí sale el cambio de la “F” por la “H”, pero todo viene del español muy antiguo del 1400 más o menos. Entre compañeros hablábamos mucho en ladino y hebreo.

En mi casa cuando era Pesaj los dos primeros días había que leer la Hagadá y yo casi me sé una parte de la Hagadá de Pesaj de memoria en hebreo, debido a mi papá y sus dos primos que ya murieron, Marcos y Vitalio. Ellos venían a la casa para hacer la Hagadá de Pesaj y las mujeres en la cocina hacían la comida de Pesaj, los buñuelos de papa, todo se hacía allá en la casa. Yo siempre estaba esperando Pesaj por las cosas ricas que hacían, pero ya como sabían que yo había aprendido a leer hebreo me obligaban a leer la Hagadá. Se dividía la lectura entre tres o cuatro. Como yo era el más joven me mandaban a buscar la matzá. A mi me encantaba eso, eso era lo que más me gustaba de Pesaj. En Iom Kippur estaba al lado de mi papá sentado y yo no podía comer ni un caramelo, yo tenía como once o doce años, después vino el Bar Mitzvá.

Me preparó Daniel Motola, un profesor de hebreo, me hizo el discurso. Me tuve casi que aprender de memoria lo que leí en la Torá porque el hebreo no tiene puntos y lo dije de los más bien. Lo demás lo leyó el rabino que se llamaba David Guershon Maya. Me preparé como tres meses, me enseñó a leer el discurso con pausas y énfasis. Tenía que ir al Kabbalat Shabbat y al Shabbat, eso era puntos en la escuela. Eso era una asignatura.

Subir

Mi juventud

Pertenecí a la Macabi, eso era, muy bonito, ahí se hacían fiestas y bailes. Paco un yugoeslavo inmigrante vendía los refrescos, pero las borekas, baclava, tishpisti eran gratis, eso era en Prado, un local que tenia la Chevet Ahim para las fiestas de quince y otras cosas, en los altos de una tienda que se llamaba "El Machetazo".

Después se acabó la Macabi, me fui a la Hashomer Hatzair ahí venían los que venían de Israel para hacernos prácticas militares, marchábamos caminábamos, venían a darnos instrucción militar judía. Esto fue antes de la querrá Israelí-Palestina, en la azotea hacíamos la marcha, me acuerdo aún de las ordenes militares en hebreo. Me acuerdo de Salomón Mitrani, pero era dos años mayor que yo, a mi no me aceptaron. Me acuerdo que David Mitrani, Elías Tacher, no puedo acordarme, eran como seis o siete. David murió.

Recuerdo que teníamos que hacer las marchas de resistencia, caminábamos dos o tres horas para hacernos buenos soldados. Después participábamos en los Majanet que eran muy lindos en tiendas de campañas.

En el Instituto estuve con algunos de los que estudiaron conmigo en la escuela, como Alberto Toruncha, Jaime Maya, Isaac Misdrahi, Isaac Behar que el padre Asher era el sastre de muchos judíos. Casi todos se fueron, posiblemente el único de todos ellos que haya quedado aquí en Cuba sea yo.

Después me casé, la primera vez me casé con Maria del Carmen tuve un hijo y se fueron a principio del ’59, ella no era judía. Mis padres se opusieron al principio pero después querían mucho a Jorgito. Ella se fue enseguida, yo no me quise ir porque tenía muy buen trabajo y ganaba mucho.

Subir

No tan Joven pero…

Después a los tres años que ellos se fueron me casé con la madre de mis dos hijos Dora Cohen Elí. A ella lo conocí en el Casino Deportivo, que era la playa de los judíos, era el noventa por ciento de judíos y no admitían negros, era de blancos nada más. Íbamos a la Chevet Ahim y ahí mismo nos casamos nos casamos en el 1961. Primero nació mi hija Elisa y después mi hijo David. Cuando Elisa tenía como diecisiete años. Clara pidió el divorcio y nos divorciamos.

Cinco años más tarde conocí a Magalys, aun trabajaba en el Departamento de la Compañía de Teléfono ya nacionalizada. Ella era mi vecina que también estaba casada, a los cinco años nos casamos y en el 2002 nos casamos por la religión.

Cuando fui a los Estados Unidos me encontré con algunos que se prepararon para el Bar Mitzvá junto conmigo, fue lindo porque hablamos de cuando éramos niños, la señoríta Clara esta viva y tiene casi cien años.

En el 1992 antes de jubilarme empecé a ir con mi hijo Albertico el que llamaba cuando se leía la Torá y así empecé , en aquel momento era Jacobo Katz el jazán, después mi hijo hizo aliya y empecé a ser yo el shamash , pero cuando Jacobo empezó a sentirse mal empecé a leer la primera parte, pero cuando él le dio un infarto , recuerdo que ese sábado tuve que leerlo todo y fue difícil pero lo hice. Después Abraham murió y empecé a hacer los rezos por la mañana. Cuando muere empiezo a leer la Torá.

Me da mucha alegria hacer los rezos, los rabinos y los jazáns sienten mucha satisfacción al hacer los rezos. Yo no canto bien pero lo hago con gusto, hasta que preparen a otros muchachos. Sé que hay varios muchachos que se están preparando.

Lo importante es que se quiten el miedo escénico, el miedo a cometer un error. No se tiene que tener miedo, a mí me pasó, pero yo lo superé y me dije: “Si yo lo estoy haciendo voluntario, con todo el poder de mi alma lo tengo que hacer bien”. Hay que empezar a aprender por el Kabbalat Shabbat porque así se pierde el miedo escénico porque el público ayuda mucho. Es bueno qué los jóvenes también vengan a ayudar los sábados por la mañana, que se paren al lado mío, que me vean y me oigan para que aprendan. Y así hay un jazán preparado para cualquier eventualidad. Yo sé que se están preparando.

Ahora estoy muy contento de ser lo que soy, ahora estoy en la Hebra Kaddisha y lo hago sin miedo.

Quiero decirle a los jóvenes que practiquen que yo tengo setenta y tres años y no creo que vaya a durar hasta los ciento veinte, fíjense que hasta la memoria me esta fallando, así que aprendan rápido porque se está acabando este.

Muchas gracias a ustedes por esto.

Subir