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Regina Mitrani Esquenazi

Fecha de la entrevista: 22-12-2004
Nombre: Regina
Apellidos: Mitrani Esquenazi
Fecha de Nacimiento: 8-9-1914
Lugar de Nacimiento: Turquía



.............Entrevista................

Entrevista: Lourdes Albo
Cámara y fotos: Tatiana Santos
Trascripción: Lourdes Albo y Lourdes M. Peña

Mis Orígenes

Yo recuerdo de Turquía la nieve, sobre todo mucha nieve, éramos muy pobres, mi mamá trabajaba de cocinera en una casa rica. Mi hermana mayor –la mamá de Susana Esquenazí– era la que se hacía cargo de todos nosotros, de los cinco muchachos…. Yo me acuerdo que con mi hermanito de cuatro años íbamos a los basureros y comíamos las cáscaras de melón que había en los basureros, éramos muy pobres. No estaba mi papá, mi papá hacía trajes para los militares porque había guerra en el ‘14 creo, la guerra del catorce… mi papá no estaba nunca en la casa.

Nosotros vivíamos en una casita de madera con una barbacoa (piso de madera construido en casas de puntal alto), las ventanas llegaban hasta una mata de uvas, había una mata grande de uvas. Íbamos al orfelinato, nos daban el almuerzo ahí, cuando el garbanzo salía duro nos tirábamos el garbanzo unos a otros.

A mi mamá se le murió una niña y había tanta nieve y tanto frío que estuvo con ella muerta hasta el otro día por la mañana, a sabiendas que estaba muerta, estaba al lado de ella para no alborotar a los vecinos, con ese frío tan grande, con esa nieve, esperó al día siguiente, llamó a los vecinos y se ocuparon de enterrar a la niña de tres años, la hermanita mía que perdí.

Entonces mi papá se embulló con uno de sus hermanos a venir a Cuba, vino él solo, pero a los ocho meses nos mandó a buscar a todos. Aunque le decían a mi mamá: "El ya no se va a acordar de ti, él ya te olvidó". Pero ella tenía fe que la iba a mandar a buscar. En ocho meses nos mandó a buscar, fíjate que el pasaje costaba mil pesos cada persona, en ocho meses envió el dinero y vinimos para Cuba con mi mamá, Susana Esquenazí, mi hermana María Mitrani, Jacobo Mitrani, Lucía Mitrani (la mayor), Víctor Mitrani y yo.

Vinimos los cinco, con mi mamá. Estuvimos casi un mes de travesía y una semana en Francia, esperando el segundo barco que era mejor que el primero, tenía literas.

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Mi Niñez

Recuerdo que en el barco yo hice maldades, porque mi mamá estuvo todo el tiempo mareada, la que tenía que ver con nosotros eran mi hermana mayor, nosotros estábamos en tercera, acostándonos en el suelo en el primer barco. Estábamos con toda la carga de pollo que venían a vender, no sé si aquí dormíamos en el suelo y una vez había un mal tiempo y en la ventanita nos cayó un chorro de agua que nos mojó a todos. Pero había un hombre muy bueno, muy amable y yo le pedía agua a cada rato, por gusto. El me traía agua, nos tapaba, era una persona muy buena, a cada ratico hacíamos maldades, nos íbamos para primera.

La primera vez que vi una persona de color negra, allá en cubierta, una jamaicana, le tuve miedo, porque en Turquía yo no había visto negros, pero ella me atrajo me dio nueces y me gané el cariño de todo el mundo. Un marinero me cargó y me regaló un cake (se ríe). Yo hablaba francés, lo que pasa es que se me olvidó. En el barco me defendía yo solita, como mi mamá no tenía que ver conmigo, mis hermanas estaban con los más chiquitos, yo me iba para cubierta.

Entonces nos esperaba una familia aquí en la Habana, paramos en la casa de una hermana de mi papá, fue mucha alegría ver a mi papá, pero enseguida nos fuimos para Colón, porque allá era donde mi papá alquiló una casa. Eso fue cuando la danza de los millones en el ‘20, era el período de la danza de los millones, el período de las vacas gordas. Mi papá era vendedor ambulante, vendiendo ropa en Colón, él iba a distintos repartos de Colón. Apenas entendía a mi papá y mamá porque ellos hablaban el legítimo turco entre ellos, nosotros no entendíamos nada. Como nosotros hablábamos el español antiguo la gente lo entendía.

Al poco tiempo vino un hermano de mi papá. Era muy religioso, se ponía unas correas así, yo nunca había visto eso, unas correas en los brazos y rezaba todos los días. Estuvo aquí solo un año porque el clima no lo podía soportar y se volvió a ir para allá, entonces mi hermana se casó con su primo, que lo mandamos a buscar. Mi hermana tenía quince años.

En Colón no había Comunidad, entonces los productos no los mandaban allá por correo año por año, las cosas de Pesaj. Celebrábamos muchas Pesaj allá. Ah!!, hija de lo más bonito… Mi mamá… se hacía tanta limpieza, tanto trabajo en esa semana, que la misma noche de Pesaj, ella no podía asistir de tan cansada que estaba.

Bueno, entonces a mis hermanitos chiquitos les ponían como unas bolsitas atrás, de matzá, como recordando el tiempo en que estábamos en Israel,… ¿Recuerdan... los tiempos de Egipto? Cuando empezaba el Seder, les ponían unas bolsistas a los dos varones, pero como coincidía con la semana santa, mi cuñado –que es el papá de Susana Esquenazí– cerraba las puertas y las ventanas, le daba mucha pena porque nosotros cantábamos Cabritico y todas las canciones que se cantan en Pesaj.

Regina canta…”Un cabritico que me mercó mi padre por dos lebaninis y vino el gato y se comió al cabritico que me mercó mi padre por dos lebananis…” y eso sigue…hasta diez cabriticos.

Había mucha alegría, mucha alegría, muy unidos, y mi hermana Lucía se ponía a leer el libro en hebreo, las cosas de Pesaj, toda la historia de Pesaj, entre ella y mi papá, se ponían a leer. Ella leía en hebreo porque sabía, lo aprendió allá.

La familia de nosotros, los hijos y los padres, venia algún paisano… soltero, que no tenía familia,… lo invitábamos para Pesaj con nosotros. Se hacían muchas cosas. Mientras vivieron mis padres, se hizo siempre la noche de Pesaj.

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Mi Juventud

De Colón nosotros nos pasamos a Matanzas. En Matanzas sí había Sociedad Hebrea (Unión Israelita Chevet Ahim de Matanzas fundada en el 1928). Una vez yo hice de Reina Ester, un monólogo (se ríe)... A bueno… nosotros teníamos como un pequeño teatro, entre ellos yo estaba trabajando en distintas cosas, invitábamos a los niños de la beneficencia para que vinieran de gratis, había un compañero que se dedicaba a escribir, él tocaba el piano, él lo hacía todo. No era de la Sociedad, pero como el sabía lo que yo era, entonces me escribió un monólogo sobre la Reina Ester y lo leí en la Sociedad Hebrea en una fiesta.

Cuando aquello tendría catorce o quince años. Me vestí con un traje blanco, largo, sencillo, pero dije el monólogo bien, me aplaudieron... bastante. Después la relación con la Sociedad Hebrea fue en la Habana. Vivíamos en Luyanó, en la calle Pérez y Fábrica. Ahí, sí había una colonia grande de judíos. Viví en distintas casas. Allí fue donde me casé, me casé por la religión hebrea.

Me casé… vino el jajam a mi casa, hicimos como un altar, y me casé por la religión. Pero allí pasó una anécdota cómica, porque resulta que yo tenía un novio judío también y antiguamente, ¿no sé así ahora existe eso? Antiguamente, el ser novios es como medio matrimonio… casi... entonces secuestraron al jajam, que me iba a casar, yo estuve vestida de novia esperando. Me vestí en casa de mi hermana, la mamá de Susana y el jajam no venía, no venía, y era que el novio que tenía antes lo secuestró con otros dos paisanos si… dice que no… que tenía que "descasarme" primero porque había muchos papeles firmados por mí cuando fui novia de él, entonces lo demoró para hacerme el daño.

Este primer novio lo conocí en la Sociedad. Se llama Jacobo Melchoa, que ya murió. Yo era muy chiquita, tú sabes que uno no las piensa, él venía y en vez de hablar conmigo se ponía a jugar dominó... y entonces me puse brava y me peleé con él.

Entonces conocí a José Ojalvo allí mismo en Luyanó. En el barrio de Luyanó, en el barrio Pérez y Fábrica, estaban casi todas las familias judías. Lo conocí a él y me cayó muy bien, porque era un hombre muy inteligente, se podía hablar de todo con él. El vino de dieciseis años de Turquía. Yo tenía diecisiete y él tenía veinte y seis años.

Así que el día de la boda nos hicieron esperar, hasta que al fin llegó el jajam y nos casó por la religión, ya yo me había casado por lo civil. Todo tuvo un final feliz (risas).
Vivimos en Luyanó, le hicimos el Brith a los dos hijos, la circuncisión. Tuve dos hijas, cuatro en total. Asistía a reuniones en Chevet Ahim, a algunos servicios religiosos. Me ponía un pañuelito en la cabeza, no sé si hoy en día todavía lo hacen, pero en aquel tiempo se ponían un pañuelito.

Lo que más recuerdo es las mesas tan ricas que se ponían, tan lindas, todas las judías cooperaban, traían un plato distinto, y era una cosa muy linda, frutas de todas clases, no sé si se dice la berajot de las frutas. Siempre con los productos de Pesaj, por eso estoy muy agradecida, de todo lo que me han dado a mí y a mi familia.

Yo seguí yendo a la Sociedad, los niños estaban estudiando, estaban en lo suyo, pero yo seguí yendo a la Sociedad. Eso era por el año 1932.

Hacíamos taanit, los niños hasta el mediodía y los mayores todo el día, de 6 pm a 6 pm. En Iom Kippur a veces íbamos a la sinagoga, otras veces lo hacíamos en la casa.

Hacíamos Pesaj en la casa de Ester Bambanasti, que tenía una casa grande, muy bonita, muy alegre. Nos reuníamos casi veinte personas. Llegábamos las amas de casa, ya tú sabes, extenuadas (risas) porque en esa semana se trabaja mucho, porque hasta la vajilla, se le echaba agua hirviendo a todas las cosas que ibas a usar o tenías una vajilla de un año para otro especial para esa fecha.

Tenía muchas amistades conocía a todo el mundo, ahora resulta que voy y conozco poca gente, muchas se han muerto, muchas amistades se han muerto, una de las que quedan es Sarita Eli, Dorita y Victoria.

No soy fanática, pero siento por mi religión, mira, mira donde tengo la mezuzá. Para mí ser judía es como un aliento que siento por dentro.

Me gusta escribir poemas, hay uno que me gusta mucho. Era una noche que tenía insomnio Y me levanté y me senté en la sala solita y me puse a pensar y dije…

“ Hace tiempo que sueño con sueños imposibles,
con algo muy difícil y muy raro de llegar,
es un amor tan tierno, tan grande, tan profundo,
como infinito cielo, como insondable mar,
yo sé que es imposible que llegue este momento de alcanzar,
esa gloria que tengo, mi ilusión,
sin embargo yo espero, con el alma en silencio,
a que surja un milagro que implora un corazón .”

Tengo algunos dichos sefaradis que los recuerdos:

"Después de Purim, platitos" –como diciendo ahora es que vienes a resolver el problema; "Cuando mucho oscurece, es para amanecer"; "Cuando el padre le da al hijo, ríe el padre y ríe el hijo, pero cuando el hijo le da al padre llora el padre y llora el hijo".; " Dame gordura te daré hermosura"; "¿Dónde vas Moisés?... donde va el rey con sus pies –eso quiere decir que va al baño ; Caminito de leche y miel –que te vaya bien.

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No tan Joven pero…

Me gusta leer, yo quisiera tener un libro con la historia judía para leérmela toda, porque lo siento así, quiero leer.

Ahora me siento muy contenta participando en las actividades. Tengo una sobrina que tiene el hijo ahí y dice que está encantada, esta contentísima que su hijo asista a la escuela dominical, esa compenetración con los muchachos judíos, es un joven de Mantilla, es el nieto de mi hermano Jacobo, él está yendo porque lo van a buscar, lo llevan y lo traen.

No tanto como yo quisiera mis sueños se han realizado. He vivido… ahora es cuando más tranquila tengo mi vida, estoy tranquila, mis hijos me quieren mucho… gracias a ellos estoy viva, por el cuidado que tienen por mi. Por eso he llegado a esta edad. Ellos quieren que yo llegue a los ciento veinte (se ríe). Pero va a ser imposible… aunque el cariño de mis hijos... eso vale mucho.

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