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León Balí Levi

Fecha de la entrevista: 5-12-2005
Nombre: León
Apellidos: Balí Levi
Fecha de nacimiento: 11-11-1940
Lugar de nacimiento: Estambul, Turquía



.............Entrevista................

Entrevista: Lourdes Albo
Cámara y fotos: Tatiana Santos
Trascripción: Lourdes Albo y Lourdes M. Peña

Mis Orígenes

El motivo para venir a Cuba fue la muerte repentina de nuestro padre a los cuarenta y un años. Aquí teníamos unos tíos que eran hermanos de mamá, que le hicieron la reclamación para que viniéramos a Cuba.
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Mi Niñez

El viaje fue por barco y navegamos en el primero llamado Ankara. Hicimos escala en Grecia, Marsella, Nápoles y Génova. Ahí nos estacionamos como diecinueve días debido a que el barco italiano estaba siendo reparado, su nombre era Francisco Morosin. De ahí fuimos rumbo hacia la América, en aquella etapa no se hablaba de Cuba, sino la América. Fuimos a distintos puertos, Argelia, Tenerife, Curazao, hasta hacer puerto en la Habana.

Tengo una anécdota de cuando salimos de Estambul hacia la América. Mientras estábamos en Génova, mi mamá había sacado medio pasaje y resultó que en el transcurso de los diecinueve días cumplí años y al perder el derecho de pagar medio pasaje no me dejaban venir. Entonces los tíos de Campecheula, que nos habían reclamado, tuvieron que poner el pasaje para que me dejaran salir. Yo muy contento en Italia como niño al fin, mientras mi madre y Moisés todo el tiempo preocupados por mí. En el puerto de La Habana nos recibieron los dos tíos; tío David Levy y tía Bienvenida Behar. Salimos para Oriente, municipio de Campechuela, donde luego nos establecimos.

A nuestra llegada a Cuba hablábamos ladino y a la vez el turco. En Ankara mamá nos hablaba hebreo. Ella intento que no perdiéramos ambos idiomas pero con el tiempo nos fuimos apartando de esas lenguas y acabamos por olvidarlas, algo de lo que hoy me arrepiento.

Con sólo trece años tuve necesidad de ir a trabajar a Santa Clara, donde vivía una hermana de mi padre. Ella y su esposo José Adato tenían cuatro hijos, Reina, Esther, Regina y Rafael. Disfrutaban de cierta solidez económica. Durante ese tiempo fui mucho a la sinagoga. Recuerdo que en Iom Kippur se comía en la sinagoga los primeros alimentos después del día de ayuno y de ahí íbamos para la casa. Además de otras actividades que se realizaban.

En una ocasión tuve la oportunidad de ser invitado a la celebración de una boda judía en la Habana. Esta era de una prima que se casó en Prado donde radicaba la Unión Sionista de Cuba. El rabino que estaba en aquel tiempo se llamaba Jacobo, incluso participé en varios Brit Milá y hasta en una boda.

Me viene a la memoria ahora que menciono sinagoga que en Turquía, teníamos unas lámparas muy lindas, a las que se les podía echar hasta una lata de aceite.

En Estambul había una parte alta donde estaban las mujeres y abajo los hombres según la tradición sefaradi. Las mujeres tenían que cubrirse la cabeza. Cuando entrábamos a la sinagoga teníamos que lavarnos las manos. Se debía entrar muy silencioso al templo donde se iba a realizar el servicio religioso. Si uno llegaba después de empezado había que entrar en punta de pies o quedarse detrás para no hacer ningún ruido y así no molestar al que estaba oficiando. Estaba terminantemente prohibido abandonar el lugar cuando se sacaba la Torá. Era una cosa muy bonita al menos desde mi punto de vista. Este es el recuerdo que tengo de misinagoga en Estambul, Turquía, donde nací. A mi llegada a la isla me encontré con una sinagoga muy distinta, aunque se hablabaladino, el cual se parece al español pero no lo es.

Mi padre era muy exigente respecto a las tradiciones judías. Él pensó en el ‘48 ir a Israel pero como tenía muchos negocios con su socio se le interrumpió todo, y luego Dios dispuso de él. Es por esto que desde que se reconoce el estado de Israel nosotros hemos querido vivir ahí.

He tratado de mantener la forma de vida legada por mis padres. Aunque yo nunca he encendido velas, siempre tengo la costumbre de cada viernes en la noche poner un recipiente con aceite y le pongo dos mechitas de algodón y esa es la forma con que yo enciendo mi lámpara dentro de mi cuarto.

En mi casa tengo una habitación con libros, afiches de Israel, y hasta una pequeña Torá nada un pequeño espacio muy personal que me hace recordar la tierra en la que deseo vivir.

Tengo un tío por parte de madre que se fue a Israel en el año ‘48, aún sigue allá. Tengo otros tres tíos más, uno por parte de madre, Manuel y dos por parte de padre, Nissim y Moisés. Ellos se fueron para Israel y recuerdo haber hecho gestiones para marcharme también. Me hicieron todos los trámites, íbamos a salir Suiza -Tel Aviv, entonces vino el no poder salir y no pudimos hacerlo.

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Mi Juventud

Pasado unos tres o cuatro años sin tener contacto con la sociedad, me dirigí a Prado # 260 para consultar los expedientes de la Unión Sionista de Cuba, donde se encontraban dos de mis hijos . Todos los meses recibíamos la invitación de lo que se iba a celebrar, Pesaj, Purim, Rosh Hashaná. Mensualmente o semanalmente ellos nos enviaban lo que iba a pasar, tenían boletines para estar al día.

Cuando conocí a mi esposa le dije que yo quería hacer una relación formal pero que yo sabía que era cristiana y yo era judío, le dije que en mi casa no podía haber imágenes, ni nada de cristianismo. Si en esas condiciones ella me aceptaba yo me casaba. Ella lo aceptó, pero me hizo una proposición y era que si algún día teníamos hijos que ninguno de los dos bebíamos influir sobre ellos para que se inclinaran a alguna de las dos religiones.

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No tan Joven pero…

El acuerdo fue sellado, pasaron los años, tengo hijos en Israel y la otra esta en Campechuela, es médico. Mi nieta se convirtió. Mi esposa se convirtió, nos casamos por la sinagoga en Santiago de Cuba. Fue todo sin imposición, lo que yo deseaba. En estos días he pensado en esto, tengo en Israel dos nietos y vinieron a visitar y ya hablan el hebreo perfecto. Eso me satisface mucho. Yo les decía a mis hijos que como no había sinagoga quería que supieran por lo menos lo que eran y lo que era su padre un hebreo completo de corazón.

Conocí al Dr. Mechulam mientras trabajaba en Manzanillo. Le llevé a un hijo mío y fue una maravilla cuando se enteró que era judío.

Estuve un tiempo sin saber de judaísmo, hasta que nos avisaron desde Santiago de Cuba que iba a venir un delegado del Joint, él fue quien nos trato de unir y así nacieron las Comunidades de Manzanillo y Campechuela.

El primer presidente de Campechuela fue mi hijo Enrique, al irse Enrique para Israel tuve que asumir la presidencia de la Comunidad. Hace hoy nueve años de eso. Se hicieron las conversiones después. Esto nos motivó a seguir luchando por lo que es la Comunidad, nos quedan tres parejas por convertirse.

En mi casa se ha celebrado Pesaj, Rosh Hashaná, Shavuot, siempre esforzándonos al máximo para que cada festividad quede lo mejor posible. El apoyo incondicional del Joint nunca ha faltado.

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