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Karina Soriano Albo

Fecha de la entrevista: 10/02/06
Nombre: Karina
Apellidos: Soriano Albo
Fecha de nacimiento: 11/10/ 1922
Lugar de nacimiento: La Habana



.............Entrevista................

Entrevista: Lourdes Albo
Cámara y fotos:Tatiana Santos
Trascripción: Lourdes Albo y Lourdes M. Peña

Mis Orígenes

Nací en la Habana en la Víbora el 1922. Mi padre Mauricio Soriano Saban vino en el 1908 porque sus padres no querían que participara en la guerra. Mi abuelo tuvo seis hijos varones, vendió todo lo que tenía porque dijo que él no le daba ningún hijo a la guerra por eso los mandó para América para distintos lados.

El era de Esmirna, Turquía al igual que mi mamá Fanny Albo que era su prima y vino a Cuba a casarse con él en el 1914. Ya ellos se conocían porque habían crecido juntos. Mi abuela materna en sus segundas nupcias se había casado con el hermano de mi abuela paterna. Así que tú sabes que antes se hacían los arreglos de matrimonio entre familias y se decidió que mis padres se casaran. Mi madre estaba conforme porque ella sabía que mi padre era un hombre bien parecido y emprendedor.

Después mis abuelos vinieron más tarde para poder ayudar porque aquí también había problemas, mi abuela Sultana y Abraham vino con un abrigo puesto lleno de monedas de oro que no sé de donde las sacó, pero bueno esa es la historia y se las repartió toda a sus hijos. Todos empezaron a hacer sus negocios, ya mi padre era el que más consolidado estaba pero todos empezaron a abrirse camino, unos para Honduras y otros para Panamá.

Se casaron en el 1914 en la Chevet Ahim. Mi hermano Víctor nace en el 1915. Tuvieron ocho hijos yo fui la cuarta de esos ocho hijos. Mi padre era un hombre muy querido en la Comunidad cuando él se enfermó.

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Mi Niñez

Siempre viví en La Víbora, fui a la "Escuela Número 10" a una cuadra de la casa, ahí estudié hasta el 8º grado.

Mi abuela, cuando muere mi padre la trajeron para mi casa, pobrecita era una persona mayor que no estaba para ese alboroto. Pero mis tíos no estaban de acuerdo con que no fuera así, porque dijeron que ella tenía que estar en representación de mi padre.

Nuestra vida era muy tranquila, en mi casa cuando llegaba Pesaj, mi abuelita materna que siempre vivió con mi mamá porque mi mamá era hija única, empezaba quince días antes a limpiar. Ella empezaba a sacar de su baulito... en aquel entonces no había maleta, las personas guardaban sus cosas en un baulito, empezaba a sacar todo las vasijas y todo lo de Pesaj porque eso no se podía sacar en todo el año. La limpieza era... que creo que duraba todo el año porque hasta lo más pequeño había que limpiarlo.

Cuando mi padre muere en el 1932 a los cuarenta y dos años, era muy querido hasta en la Habana Vieja. Resulta que una vez siendo mayor me invitaron a jugar barajas que me gustaba mucho y fui a casa de los Habif que era un millonario, cuando ya yo había ganado, dice el viejo: “Si me dicen que es la hija de Moisés Soriano, yo lo creo porque aquel no nos dejaba dinero en el bolsillo”.–mi papá lo conocían los judios como Moisés, pero los demás como Mauricio además que le gustaba ese nombre era para adaptarse al país en que vivía. Éramos conocidos por la memoria de mi padre. Él murió cuando yo tenía alrededor de diez años.

Las fiestas de los niños sobre todo mis tíos eran quienes se ocupaban, eran seis hermanos varones, así que mis tíos querían que todo siguiera igual, en la escuela, en la noche de Pesaj, eso era sagrado. Mis tíos le daban dinero a mi abuelita para que nos compraran juguetes en las fiestas de Januca. Pero también cuando venían las fiestas del país en que vivíamos también nos daban regalos en los Reyes Magos porque decían que nosotros no sabíamos de eso, para que no nos sintiéramos diferentes a los otros niños.

Ellos decían al país que vas lo que veáis harás. Así que teníamos que jugar con los demás niños, en aquella entonces era limitados los judíos que vivían en La Víbora, en mi cuadra sólo nosotros, eso te digo en la época de mí mamá, porque en la época mía después se llenó de sefaradím.

De niña las fiestas de Purim y de Januca no podían faltar en mi casa porque no sólo eran hebreos, es que eran ortodoxos. Yo viví un mundo absolutamente judío dentro de mi casa, pero su sabes que lo que te rodea no es así, algunos de mis amiguitos iban a la iglesia.

En mi casa se comía al estilo turco a la habichuela le decían fasulias, a las judías habas, en fin que mi mamá cocinaba muy rico. Siempre nos crió muy bien con las costumbres de Turquía, acuérdate que los sefaradím comen de una forma y los ashkenazim comen de otra, aunque tienen la misma religión su forma de vivir es diferente. Mi abuela era experta en hacer dulces hasta con azúcar sola, ella le llamaba charope. Batiendo y batiendo se hacía como una crema… ella nos hacía otro que se llamaba piñonate que lo hacía que parecían unos ramitos de uvas. Mi abuela le gustaba mucho la repostería y mi mamá también cocinaba muy sabroso.

Mi tío Isaac era segundo mayordomo de un barco de turismo. El barco Presidente Harrison, él era el mas chiquito para mi tío, mi padre era como su padre de verdad. Así que él venía a comer con nosotros para que no sintiéramos la falta de mi padre. El venía por la noche y nos traía comida de la Habana Vieja, después el estuvo tres años en Shangai junto con el barco que habían incautado. Le pagaron todo y se casó con una china.

La familia de mi padre fue muy responsable con todos nosotros. Mi hermana Perla nació tres meses después de muerto mi padre. La vida de mi madre fue criar muchachos, pero era feliz.

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Mi Juventud

Yo iba mucho a la Chevet Ahim con mi hermana porque teníamos amiguitas judías ya de trece o catorce años. En esa edad te puedo decir la mayor parte de las familias judías sefaraditas iban ahí.

Yo acompañaba a mi abuelita porque tenía problemas de visión y ella no podía salir sola, ella se iba los sábados a casa de mi tío Jacob. Los sábados, porque no se podía prender el fuego y mi mamá tenía que cocinar lo que come un niño. Hasta que ya mayorcitos nos enseñaron a comer comida judía los sábados. Era todo frio, compraban queso, aceitunas negras, melón, salami. Estábamos contentos porque éramos mayores. Mi abuela me explicaba que del viernes a las seis de la tarde hasta el otro día a las seis de la tarde teníamos que comer la comida que comen los judíos. Mi casa por mis abuelas no dejaban que nos desviáramos por el camino de las amistades. Nosotros decíamos que éramos judías, pero no sabíamos en sí lo que estábamos diciendo y las muchachitas que oían eso tampoco lo sabían.

Siempre iba a la Chevet Ahim en Prado, el Carnaval de Cuba lo veíamos desde los balcones, nos íbamos todos los domingos para ver los carnavales, las bodas eran fabulosas y ahí iban orquestas que pasan los años y no se olvidan. Iban para las bodas, no nos perdíamos una porque después nos quedábamos para los bailes que íbamos con nuestras mejores galas. La familia estaba tranquila porque mi madre sabía donde estábamos, después nos llevaban.

Cada vez que nos acordábamos de la vida de mi mamá no la entendíamos, porque era sólo la casa lo que le interesaba.

Me casé muy joven ya mis hermanas ya estaban todos en los Estados Unidos, se fueron llevando a mis hermanos...

Conocí al que fue mi esposo cuando yo iba a la escuela de comercio. Siempre iba a la parada de la guagua.Él sabía que yo vivía por el barrio así es como empezó todo con Morales, un mejicano mayor que yo trece años. Él cúando fue a hablar con mi madre, ella le dijo que sabía que éramos novios ya, que lo que tenía que decir era cuando se casaba. Nos casamos a los ocho meses. Ya él sabía que yo era judía porque en el barrio nos decían las polaquitas. Vieron que era bueno y lo aceptaron, ya no era lo mismo, había muchas familias que tenían la misma situación. Miriam, mi hija, nace en el ’44 y en el ‘48 nace Willy.

Hice muy buenas amistades como Sara Pinto, Luisa Levy qué vivían en La Víbora, casi todos los sefaradím fabricaron ahí, después vino Miramar y el Casino pero el Reparto Mendoza casi era una colonia judía, ya ahí nos vendían pan polaco y abrieron tiendas. Yo me hice socia del Casino Deportivo tal parece que Ornedo hizo el Casino Deportivo para los judíos porque casi todos los socios eran judíos. Mis hijos también los llevaba y sus amistades eran judías.

También estuve en la W.I.Z.O para recoger dinero para ayudar a Israel. Hacían fiestas se hacían en las casas de las familias reconocidas se hacían grandes comidas, nos ponían a jugar y todo iba para la W.I.Z.O, pero lo que se ganaba todo se donaba para Israel.

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No tan Joven pero…

Mis hijos y mi nieta han estado todos por el camino del judaísmo porque eso no se hace en un día. Ellos estaban en la Sociedad Judía. Su mundo fue judío.

Débora vio a su madre. Yo le contaba muchas cosas de mi vida judía. Eso los llevo mucho a compartir mi vida judía.

La satisfacción, más grande es ver a Israel que es como del tamaño de Santa Clara convertirse en una flor, eso lo hacen con trabajo y luchando. Para mí, mi religión es la más bella de la humanidad, los judíos han demostrado su valor por todo lo que se dice de ellos.

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