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Jaime Sarusky Miller

Fecha de la entrevista: 16-7-2005
Nombre: Jaime
Apellidos: Sarusky Miller
Fecha de nacimiento: 3-1-1931
Lugar de nacimiento: La Habana



.............Entrevista................

Entrevista: Lourdes Albo
Cámara y fotos:Tatiana Santos
Trascripción: Lourdes Albo y Lourdes M. Peña

Mis Orígenes

Mi padre Moisés Sarusky vivía en una aldea de Polonia llamada Stawski en la provincia de Lomza. Eran nueve hermanos. El oficio de mi padre allá en Polonia era el de zapatero... emigró a Cuba con veinte y dos años en 1924. Mi madre Juana o Hashke era de Pinsk hoy Bielorrusia. Eran varios hermanos ocho hermanos. Ella emigra a Cuba creo que en 1926 donde ya habían dos hermanos varones aquí en La Habana y va a vivir a casa de uno de esos hermanos.

Mi padre llega a Cuba creo que algo así como con dieciocho dólares en el bolsillo, se va a la provincia de Camagüey en aquella época, ahora es Ciego de Ávila a un pueblito y después se fue a Florencia donde trabajó en la reparación de la línea del ferrocarril norte, del que va de Santa Clara hasta Nuevitas. Allí trabajando duro durísimo y ahorrando hasta el último centavo siguió un poco lo que es la línea de los inmigrantes y compró alguna mercancía la vendió, bueno... fue prosperando, en un portal, en una mesita tenía esa mercancía y después pudo tener una pequeña tienda, siguió prosperando.

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Mi Niñez

Conoce a mi madre y se casan en el 1928, mi madre va con él para Florencia. En 1931 nací yo, pero fue un parto muy difícil y el médico que la atendió cuando yo nací, le hizo una herida en la vejiga y a los dos años de nacer murió mi madre. Muere cuando tenía veinte y seis años.

En ese tiempo mi padre tuvo que hacerse cargo de mí, hasta que él empezó a traer uno a uno a sus hermanos, hasta que pudo traer seis hermanos, hermanos y hermanas, a los cuales ayudó a viajar a Cuba y al mismo tiempo se establecieron en distintos pueblos de distintas provincias.

Recuerdo que alguna vez contó que compraba frijoles y cuando estaban comiendo si los frijoles eran duros los tiraban contra la pared y no se rompían. Era una vida de sacrificios, dura, pero sin embargo, él vio allí la posibilidad de dentro de ese sacrificio y esa dureza ahorrar, que era su objetivo ahorrar para poder dedicarse posteriormente tal como lo hizo al comercio.

Obviamente era un hombre emprendedor, porque pudo prosperar, al extremo que tuvo más de un negocio en Florencia, como en otros pueblos de la misma provincia de Camagüey. En 1940 justo cuando estaba tratando de traer a los padres y a las dos hermanas menores que habían permanecido allá en Polonia- en parte ya había sido ocupada Polonia por los alemanes- hizo todos los intentos posibles para ver de qué manera podía traer a los padres y a las dos hermanas.

Pero justo en 1940 cuando tenía treinta y ocho años parece que tenía la presión alta, tuvo una embolia y murió. Ahí empieza una larga historia de una relación bastante accidentada con mi familia, particularmente con el tutor, el hermano de él.

Quiero antes precisar que después de la muerte de mi madre una de las hermanas de mi padre va a vivir a Florencia, al pueblo donde se había establecido mi padre y de alguna manera seguía la costumbre, la tradición judía de encender la velas los viernes. En realidad la única familia judía de ese pueblo de Florencia era la de mi padre, mi madre y yo y luego la hermana de mi padre. Así que no era fácil seguir la tradición. Pero sí en Rosh Hashaná y Iom Kippur se reunían los judíos de distintos pueblos de los alrededores en Chambas, otro pueblo cercano a Florencia y allí se improvisaba una sinagoga en la sala de una de las familias para poder hacer... seguir la tradición y hacer el servicio, todo eso era muy, como decir, se hacía con mucho fervor, pero en esos tiempos no era nada fácil.

Después de la muerte de mi padre, en varias ocasiones estando en La Habana iba a la sinagoga. Yo vivía en casa de una tía que se había mudado para La Habana, iba a la sinagoga en Iom Kippur Rosh Hashaná y también en Pesaj, pero en realidad no iba mucho más allá. Después yo si fui a alguna de las instituciones hebreas, al Centro Israelita que estaba cerca de la calle Muralla, donde yo viví primero con una tía y luego en Santo Suárez.

Posteriormente ya no fue fácil una vez que estaba en la escuela que era protestante y allí tenía que ir cuatro veces a la semana a la iglesia protestante, según ellos el servicio los domingos. Estaba encerrado en primer año, no salía porque no tenía familia en La Habana, sencillamente a ese tío mío no se le ocurrió otra cosa que yo me quedara allí encerrado.

Es quizás una de las cárceles más caras del mundo y digo cárcel subrayando, porque sencillamente si un muchacho de diez años no puede salir, está encerrado y el familiar más cercano o el que está a su cargo no hace nada para que ese muchacho salga de ese lugar y esté obligado a estar y tiene que pagar esa escuela, sencillamente no puedo considerarlo otra cosa que una cárcel, una cárcel de lujo, pero una cárcel. Era el Candler College la escuela que estaba pupilo.

Allí estuve cuatro años, por supuesto al año siguiente le dije a ese tío que no perdiera su tiempo, porque si yo seguía con el mismo régimen del año anterior yo me escaparía de la escuela y haría mi vida por mi lado. Entonces si encontró una solución, porque buscó a un amigo de la familia que vivía en La Habana, con el cual habló, entonces sencillamente iba a casa de ese amigo de la familia, por supuesto se le pagaba por la comida y por la estancia.

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Mi Juventud

Como esa familia vivía en los altos del Moishe Pipik yo comía en el restaurante cuando iba los fines de semana. Despues que esa familia emigró a los Estados Unidos viví en la pensión de la dueña Moishe Pipik, ahi desayunaba, almorzaba y comía, eso fue durante tres años hasta que ya terminé.

Me fui para Santa Clara para casa de los parientes hasta que regresé para La Habana en el año ‘47 a casa de una tía que se había mudado para La Habana. Antes de eso era como un pequeño gitano, porque tenía que ir de casa de un tío a casa de otro tío, de casa de una tía a casa de otro tío, o sea que sé muy bien lo que es moverme constantemente y lo que es adaptarme.

Por una circunstancia muy personal y en honor a mi padre, con parte del dinero que me había dejado puse una tienda en Marianao, se llamaba "La Feria" . Aunque mi vocación para nada era la de comerciante, pero diría que por motivos sentimentales, que no tenían nada que ver con el comercio, ni con el afán de lucro. Y eso duró cuatro años, hasta que en ese momento ya yo empecé a escribir y a publicar en un periódico de allá de Marianao. Escribí un cuento que de alguna manera tenía que ver de una forma directa o indirecta con ese problema sentimental. El cuento que se titula: “Parece que se quieren mucho” .

De alguna manera era ironizando sobre una boda judía donde las personas que estaban en la sinagoga hacían comentario de... "Qué linda pareja hacían el novio y la novia, que bien lucen los dos”…. Y en ese mismo momento el padre de la novia en una oficina estaba firmando un cheque de 30 mil pesos a nombre del novio y la gente seguía comentando, “...parece que se quieren mucho…”.

Ese cuento se publicó en “Reflejos Israelíes” la revista que dirigía Marcus Matterin, y por lo que me dijo Marcus a mucha gente no le gustó. Pero esa era mi manera de ver las cosas en aquella época, diría que en ésta también. No me parecía que era una relación auténtica y que estaba todo lastrado en la relación del hombre y la mujer, cuando había por medio esos intereses que antes de acercar, en mi opinión, alejaban espiritualmente.

Por otra parte cuando hablaba de la tienda que tenía en Marianao... sí había una tienda atípica en el mundo era esa tienda. ¿Por qué atípica? Primero trabajó conmigo los primeros meses la novia que nos habíamos comprometido, de alguna manera, el padre consideró que una forma de tenerme controlado era a través de esa tienda. Pero la discusión que empieza no sólo con el padre como discusión, sino con mi familia que no aceptaba en lo absoluto que yo no aceptara la dote y yo entendía que aquello se iba a pique si yo aceptaba esa dote, porque de todas maneras moralmente yo me veía sin libertad. Yo me preguntaba..." ¿qué moral puedo tener yo para mirar a los ojos frente a frente a mi novia si por el medio está la dote?", es decir, esa mujer si es medianamente inteligente ¿ puede respetar a ese hombre que es una forma de venderse como se vende un animal o un objeto?. Entonces sencillamente no la acepté. A pesar que sabía que iba a tener problemas con la familia, efectivamente, no voy a decir que me retiraron la palabra, pero me tenían guardado esa tontería de no aceptar lo que todo el mundo aceptaba o casi todo el mundo.

Ya yo cuando estaba estudiando en el Instituto de Santa Clara había hecho mis primeros intentos para escribir, porque entre dos compañeros del Instituto sacamos un periodiquito que se llamaba el "Zorzal". Escribí algunas cositas muy breves y posteriormente cuando vine para La Habana tratando de liberarme y de establecer una relación armoniosa con mi familia y no con ese problema que significa el vivir, el convivir, me fui a trabajar a una joyería en la calle Monserrate y allí tengo que decir que cuando el jefe no estaba en la oficina, yo intentaba y escribía mis cositas en esos ratos.

Ya después en Marianao, una vez que se produce la ruptura, el rompimiento con la novia empecé a escribir y en 1953 empiezo a publicar los primeros trabajos en el periódico "El Sol" de allí mismo de Marianao. Pero al mismo tiempo mi tienda empezó a convertirse en una tertulia literaria, aquello no tenía nada que ver con el comercio clásico, no solamente estaba esa tertulia, es que yo convoqué a un concurso literario y periodístico. Incluso lo que no hace ningún comerciante con la cabeza bien puesta y yo por supuesto no tenía la cabeza bien puesta para ser comerciante. En las vidrieras a veces en vez de tener mercancías para que el posible cliente viera lo que ahí había, dediqué por ejemplo cuando el Centenario de Martí, a Martí, otras veces a otras historias de un patriota.  

Obviamente aquello no funcionaba y ya yo estaba harto de la tienda, que no me gustaba. Me mudé para la tienda, hice una barbacoa (piso de madera construido en casas de puntal alto) y allí dormía, así escribía y al final prácticamente se pierde la tienda. Lo único que me quedaba era una opción de vender el lugar. Cosa que en aquella época se hacía cuando alguien no tenía un lugar, compraba si le interesaba el lugar. A mi me pagaron como dos mil y pico de pesos.

Con ese dinero me fui a Francia y estuve cinco años, a veces daba clases de Español, en otra época me fui a Suecia a lavar platos, en otro momento me fui a Londres, estuve trabajando y estudiando Literatura Francesa Contemporánea, Sociología del Arte, que creo que fueron muy útiles, me dieron un reto, una visión de la cultura que difícilmente la hubiera tenido en la atmósfera de la Cuba de aquella época.

Como todo es una gran locura obviamente irme para Francia sin saber francés, pero lo aprendí allá, quería aprender idiomas. Otra locura fue meterme en la boca del lobo en las primeras vacaciones, porque en julio y agosto allá en Francia prácticamente se paraliza la ciudad, todo el mundo se va de vacaciones la mayoría de las gentes.

Yo me dije desde el primer momento que yo iba a aprovechar mi tiempo, que no iba a coger vacaciones, entonces dije: "¡Voy a aprender idiomas!” Y me fui a Alemania. Tenía que conocer de cerca ese país y a su gente y aprendí unas cuantas cosas y así durante dos meses aprendí un poco de alemán, pero si digo que sé alemán no estaría diciendo la verdad. Sé un poco de alemán, tal vez podría mantener una conversación unos minutos con un alemán, él me entendería y yo lo entendería, quizás si me dedicara a leer y a practicar por algún tiempo lo aprendería.

Eso era un poco una ingenuidad de mi parte, porque desde niño yo aprendí el yidish, en mi casa se hablaba el Idish, incluso mi padre con la tía mía que fue a Florencia cuando muere mi madre, en broma cuando querían decir algo que no querían que yo me enterara en vez de hablar en Idish hablaban en polaco, que eso sí no lo sabía.

Aprendí un poco el alemán, el inglés ya lo sabía, de todas maneras también fui a Inglaterra a aprenderlo, aprendí un poco de italiano, pero no para decir que lo domino totalmente, bien, pude de alguna manera, pude aprender, que era mi objetivo al irme para Europa.

Los estudiantes que estaban allá en París se unieron los que pertenecían a los distintos movimientos políticos, se unieron e hicieron en los distintas actividades y en ellas estuve también participando incluso en algunas manifestaciones contra la embajada dominicana que Trujillo estaba vendiendo armas y aviones a Batista.

En algún momento llevan preso a los estudiantes, y me piden a mí. “No te dejes coger preso y ve tú a la prensa para que esto tenga repercusión". Esta fue mi tarea. En el año 1955 coincido con Roberto Fernández Retamar, Saúl Yelín, José Altshuler que había ido a estudiar a Inglaterra con una beca que se ganó y con otros cubanos.

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No tan Joven pero…

En el año 1959, con el Triunfo de la Revolución regresó a Cuba. En el año ‘59 empiezan los cubanos de distintos países de Europa a regresar a Cuba, en aquel momento se le facilitaba eso a través de aviones.

Yo como tenía unos cuantos libros no me precipité, porque entonces era dejar los libros y era prácticamente empezar de nuevo en ese sentido. Esperé unos meses y ya vine más tarde y en el muelle me estaba esperando Fayad Jamís, el poeta que había conocido en Francia. Alguien dice que el inicio de la coexistencia pacífica entre los judíos y los árabes era la amistad entre nosotros. También Saúl Yelín, que en aquel momento trabajaba en el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos).

Entonces Fayad me lleva al periódico “Revolución”. Saúl me lleva para el ICAIC, allí empiezo a trabajar como traductor en el ICAIC. También con un grupo de jóvenes que estaban trabajando en los guiones. Así que trabajé en ambos lugares durante algún tiempo, y luego definitivamente me quedé en el periódico.

Luego dejé el periódico, como en el año ‘64 empecé a dar clases de Historia de América en el pre-universitario de Marianao, luego en el Cepero Bonilla impartía clases de Literatura Española y Cubana, posteriormente trabajé en "Granma" durante algunos meses y luego empecé en la revista "Bohemia" donde estuve durante siete años.

En 1961 se publica mi primera novela " La Búsqueda", y en el ‘62 la segunda edición de esa novela, en el ‘67 se publica mi segunda novela " Rebelión en la Octava Casa", ambas fueron mención en el Premio Casa de las Américas. En 1977 se publica un artículo de "Crónicas del tiempo de los desconocidos ". En 1986 publico cinco trabajos sobre textos sobre inmigraciones en Cuba, es decir, norteamericanos, suecos, hindúes, japoneses y yucatecos.

En 1996 publico varias crónicas y ensayos sobre gente loca, excéntricos, es decir, gente fuera de su centro, por ejemplo, un trabajo sobre el campesino que deja de cultivar su tierra y empieza a hacer un zoológico de piedras en un monte cerca de su casa. Deja de trabajar la tierra y la mujer desesperada por esa la locura de ese campesino que ha hecho un zoológico de piedra fabuloso. Tuve la suerte de conocerlo cuando empezaba el zoológico de piedra, lo único que tenía hecho era un león, pero como era un primitivo el león estaba sonriente y tenía hecha la cabeza de un elefante (se ríe). Quien vaya allí se asombra al ver ese lugar, un zoológico de piedra supongo que ya a estas alturas debe haber más de seiscientas piezas enormes, porque no se trata de piezas pacíficas, sino de batallas entre animales. Hay una lucha en ese zoológico de piedra y junto con ese zoológico de piedra la gran locura que es el Centro Cultural de Velasco, un lugar que está hecho como para una ciudad como La Habana.

Velasco tenía como cuatro mil habitantes cuando eso se hace y ahí hay una réplica exacta de lo que fue el Teatro de Shakespeare. Fueron dos locos también, un cubano y un norteamericano. Félix Varona que quería que en su pueblo hubiese un teatro y Walter Betancourt, a quien convenció para que hiciera un plano e hiciera el trabajo de ese lugar. Lo hizo sin cobrar un centavo "cogiendo botella" desde Holguín a Velasco constantemente. Eso duró veinte y seis años en hacerse, fue una labor increíble, porque le robaban los materiales y a veces ellos vinieron a La Habana y robaron materiales también, es decir era una gran locura.

Después otros artistas, que se yo.... un trabajo sobre Onelio Jorge Cardoso, donde están los cuenteros de Onelio y está ese hombre que está buscando un caballo de coral debajo del mar y hay que estar loco para buscar un caballo de coral debajo del mar. Detrás está la metáfora, lo que significa buscar un caballo de coral, es mucho más que buscar un caballo de coral. Estas locuras, con estas locuras hice otro libro que se llama " El Unicornio", porque Silvio me cuenta la historia de la canción que ese momento no la había contado, es inédito, nunca se ha publicado, y así otros locos y locas.

Luego en 1999 “La Aventura de los Suecos en Cuba", porque tuve la suerte de conocer una familia descendiente de una familia pionera Nyström, que fueron uno de los pioneros de esa colonia sueca, tenía muchísimas fotografías, propiamente era fotógrafo, de alguna manera documentaba gráficamente un poco los distintos aspectos de la colonia, además de que me dieron documentación ya sobre la historia de la colonia.

Ya en el 2001 publico mi novela " Un Hombre Providencial" que tuvo el Premio Alejo Carpentier. Después que publiqué " Los Fantasmas de Omaja" que es el título del libro que recoge las cinco inmigraciones seguí trabajando en ese tema que en algún momento de los próximos meses de este año o el próximo saldrá otro libro que no tengo título todavía con otras inmigraciones, como por ejemplo de dos colonias de finlandeses en Cuba, sobre los canadienses, sobre haitianos, japoneses, y un trabajo sobre la Comunidad Hebrea en Cuba.

En realidad me puse a trabajar la historia de la Comunidad Hebrea en Cuba por aspectos de la historia, porque en realidad fue mucha la presión, porque todo el mundo me preguntaba: "¿Tú no has escrito nada sobre la Comunidad Hebrea Cubana?", pero ya mi idea era más que contar esta historia a través de mi experiencia y mis recuerdos dar un poco de elementos donde estaba presente el mundo judío cubano. Pero bueno me insistieron tanto que le dediqué tiempo a estudiar ese tema y van a salir estos trabajos en algún momento. Lo cual no quiere decir que he renunciado, al contrario, en algún momento escribiré sobre toda esa experiencia familiar que va más allá.

Por otro lado en 1960, a fines de febrero, viene a Cuba Jean Paul Sartre invitado por el Periódico “Revolución”. Yo trabajaba en el periódico y el programa de Sartre era muy intenso y me pidieron que yo fuera uno de los traductores de Sartre. Sartre vino a fines de febrero como dije y se fue el ventitanto de marzo, estuve con él en distintas actividades y coincidió también que yo lo acompañé cuando fueron los funerales de las víctimas de la explosión del barco "La Coubre". Fue allí precisamente donde Korda hizo la famosísima foto del Ché, que está considerada como la foto más famosa de la historia. Con Sartre fui a distintos lugares y también fui su traductor en su segundo viaje.

Ese mismo año el había ido a Brasil en el mes de octubre de ese año ‘60, ese año también invitado por el novelista Jorge Amado , a su regreso vino a Cuba y estuvo una semana, esa semana yo estuve todo el tiempo con él. Fidel lo fue a buscar al Hotel Nacional donde estaba parando y lo acompañó también al aeropuerto, pero antes le mostró Ciudad Libertad. Luego de su primer viaje Sartre publicó una serie de trabajos y todo se recogió en un libro.

A Korda lo conozco, lo conocí cuando era un muchacho, porque Korda también estudió en el Candler College, entonces no era Korda, se llamaba Alberto Díaz, estuvo allí uno o dos años y luego dejamos de vernos, pero volvimos no sólo a vernos, sino a trabajar juntos porque en un momento dado yo fui jefe de rotograbado, responsable del rotograbado, del periódico "Revolución". El rotograbado era sobre todo gráfico, fotos, grandes fotos desplegadas, también tenía textos. Pero al triunfo de la Revolución Korda que tenía su estudio, después lo deja y se convierte de cierta manera en un fotógrafo muy cercano a Fidel, acompañaba a Fidel en algunos de los viajes a provincia y fuera de Cuba, en varias ocasiones Korda iba a Santiago de Cuba, a la Sierra Maestra y hacía larguísimos reportajes amplios sobre Fidel en Santiago, en la Sierra y me los traía y se publicaban en el rotograbado.

Después Korda crea otra línea de trabajo, trabajó durante un tiempo haciendo fotos submarinas. Ya famoso mundialmente con su famosa foto del Ché pues le hacen distintos libros incluyendo "Diario de una Revolución" y me pide que yo haga el prólogo de ese libro. Posteriormente se publicó “Cuba por Korda”, pero en francés y también me pidió Korda y el editor francés que fuera yo el que hiciera la introducción.

En mi opinión es demasiado académico el tema de las influencias estrictamente literarias, es imposible, ¿qué quiero decir con esto?.... No necesariamente la literatura de otro escritor puede influir más que la propia vida. A veces un accidente cualquiera, cualquier fenómeno, la música, una mujer, cualquier problema con otro hombre, la comprensión o la incomprensión es tan compleja que desde el punto de vista literario siempre le huí a repetir o tratar de imitar a alguien. Estoy seguro que en un momento imité alguien pero quizás inconcientemente. Por ejemplo, yo pienso que Jorge Luis Borges es un brillantísimo escritor. Sin embargo pobre de mí si yo pretendo imitar a Borges.

Me gusta muchísimo, no sólo como escritor de ficción, un escritor norteamericano judío Norman Meir, como hay otros escritores norteamericanos judíos, franceses, alemanes que seguramente tienen tanta fuerza, su obra que puede influir, pero no puedo confesar una mentira y es decir que fulano o mengano influyó sobre mi . He leído cuentos de Sholem Alejem, Isaac Bashevish Singer, no se si tengo algún parentesco con Bashevish, pero unos primos de Argentina me mandaron un poco el árbol genealógico y el apellido Bashevish está en mi familia por parte de madre, así que no se si hay algún tipo de parentesco.

Lo cierto es que soy escritor sin ningún antecedente de familia, tanto por parte de madre como por parte de padre. A veces cuando uno pretende hablar de uno mismo no siempre necesariamente se es objetivo, cuántas cosas decimos y cuántas no decimos, ni siquiera conscientemente, porque la memoria no se destila y a veces las cosas muy desagradables uno trata de sepultarlas, aún inconscientemente y no salen a flote en un momento dado, tal ves pueden salir en otro muy fuerte. Lo cierto es que siempre fui muy curioso, siempre tuve mucho interés. Una vez, un tío me pidió que me pasara allá unos días en Florencia y pasé como quince o veinte días. Leía libros, buscaba la "Bohemia", que era la única posibilidad de tener algún tipo de lectura por toda la semana. Iba a la estación del ferrocarril cuando llegaba el tren, a buscar la "Bohemia", es decir, tenía en aquel momento quince o diecieseis años.

Inquietudes siempre tuve, no porque alguien me había dicho tienes que tener inquietudes, las tenía, me interesaba, tenía curiosidad por saber que pasaba en la política, en la literatura, que pasaba en la cultura, no era mucho lo que pasaba, ni era mucho lo que pasaba en la cultura.

Para ser escritor en Cuba es preciso hacer esa aclaración, antes de la Revolución era difícil ser escritor, no existía una institucionalidad como la de ahora, todo parece mucho más fácil porque hay editoriales, porque hay un lector que es lo más importante. Nos reuníamos un grupo de amigos y había que prestar dinero o dar dinero para ver como se podía publicar un libro. Es decir yo me la estaba jugando al cero, era un futuro incierto.

No fue un camino fácil porque yo tenía mucha inseguridad porque no tenía a nadie que me dijera a mí: “tú tienes talento, tú sirves”. Sencillamente fue de a porque sí, porque era un loco, sólo un acto de locura puede explicar esto que estamos hablando y por supuesto que me emocionó muchísimo poder ganar el Premio Nacional de Literatura, que tambíen me emocionó muchísimo, ganar el Premio Alejo Carpentier, que es el más importante que se da en Cuba, de Literatura Cubana.

Pero tengo todavía los pies puestos en la tierra, aunque a veces la cabeza se vaya para las nubes, pero tengo los pies puestos en la tierra y tengo que hacer lo que me gusta hacer que es escribir y seguir luchando. Quizás lo más importante es que de alguna manera se siente que no ha sido en vano lo que uno ha hecho, que uno siente que hay un reconocimiento al trabajo de uno, a la labor de uno, a la obra de uno y que al mismo tiempo todo eso te entusiasma y te estimula a seguir haciendo.

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