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Jacobo Behar Behar

Fecha de la entrevista: 14-9-2005
Nombre: Jacobo
Apellidos: Behar Behar
Fecha de nacimiento: 29-1-1936
Lugar de nacimiento: Santiago de Cuba



.............Entrevista................

Entrevista: Lourdes Albo
Cámara y fotos: Stanley Falkenstein
Trascripción: Lourdes Albo y Lourdes M. Peña

Mis Orígenes

Mi padre, Salomón Behar Levy y mi madre Luna Behar Graciano, eran primos. Nacieron en Turquía y se casaron en Cuba. Mi padre lo llamaron al Servicio Militar en el año 1914 cuando se produce la Primera Guerra Mundial. Turquía y Alemania eran aleadas contra Francia. Después de atravesar el desierto y estar cerca de la Palestina donde los recuerdos de sus padres llegaron, era próximo a las fiestas de Pesaj entonces fueron autorizados a pasar en casa de unos amigos en Jerusalén, después cuando regresaban se enteró que un buque de la armada inglesa había atacado, ninguno de los tres judíos que participaron en el Seder tuvieron que lamentar una perdida. Esto fue como un milagro.

Esto ocurre casi al terminar la Primera Guerra Mundial y regresa a Chorlu ( hemos respetado la pronunciación de la persona), un pueblito donde él nació y donde sus padres habitaban. A finales del año 1920 vino para Cuba y primero residió en Holguin, conoció a mi madre porque eran primos y contraen matrimonio en el 1925.

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Mi Niñez

De esa unión nacieron tres hijos Menahem, Moisés y Jacobo que soy yo, el más chico. Mi hermano Menajem falleció en un accidente fatal hace muchos años.

Mi padre viaja a Santiago de Cuba y se instala, abre una tienda en la Calle Felix Peña. En aquella época se llamaba Estrada Palma, se dedicaron en Santiago de Cuba a la venta de bisuterías y confecciones. Después se dedica a la venta ambulante tiene una situación muy crítica y tiene que abandonar Santiago de Cuba y nos fuimos a Baire cuando era pequeño.

Cuando fuimos a Baire no tendría más de seis o siete años. Ahí vivimos en condiciones difíciles, había mucha miseria en el país en los años ’30. Mi padre trabajador, entusiasta, persistente, fue levantado presión, y regresamos a Santiago de Cuba, el cual nos permitió tener un cambio de vida mejor. Salí de una escuela pública para ir a una escuela privada. Me desarrollé, llegué hasta el preuniversitario.

Quiero contarle una anécdota de mi abuelo Moisés Behar mas conocido en Santiago de Cuba como Moshonashe, que viene de Mahon que viene de Moisés. Aquí en Santiago de Cuba cariñosamente le decían Moshonashe, no es un diminutivo, al contrario. El era tan observante que no fumaba en Shabbat, pero él era muy fumador y en Shabbat usaba una leontina que se pasaba todo el tiempo dándole vueltas porque no podía fumar así estaba hasta que terminaba el Shabbat, vivió hasta una avanzada edad.... Recuerdo también que se puso de moda una bilonga y cuando estaba empezando el Shabbat yo la cantaba, él me daba con la leontina y yo sabía que tenía que callarme. Esas son las vivencias de mi abuelo.

Mi abuela por parte de madre no la conocí, pero hoy cuando terminemos vamos a hacer un brindis en unas copas que mi madre heredó de mi abuela y yo heredé de mi madre, esas copas deben tener no menos de setenta a setenta y cinco años.

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Mi Juventud

No pude continuar en la universidad porque las condiciones económicas no lo permitían pero mi padre siempre me ayudó y me apoyó, así que me gestionó un trabajo cuando yo tenía diecisiete años en una compañía de judíos en la Habana que se dedicaba a la comercialización de pieles y calzado. Estaba en Amargura # 205 entre Compostela y Aguacate, trabajé algunos años en la antigua provincia oriental. Es lamentable que no pudiera continuar los estudios.

Mi padre continuó ayudando a los hijos, participábamos extraordinariamente en la sinagoga, era como un bálsamo donde iba toda la familia, íbamos al Kabbalat Shabbat, Shajarit, y todas las festividades. En aquel momento se denominaba Sociedad Unión Israelita de Oriente y de Cuba eran las cinco provincias orientales, venían todos los hebreos tanto sefaradí como ashkenasita. Resultaba pequeño para la cantidad de ese encuentro de hermanos para enseñar a las generaciones futuras.

Hay algo importante nunca se me ha olvidado, en el 1952 arribó a Santiago de Cuba el vapor de bandera turca con el nombre Kastamonu, algunos de los tripulantes del barco visitaron la sinagoga, algunos eran judíos y no sabían entre si que eran judíos. Nos invitaron a ir al barco, la Comunidad fue sobre todo loss sefaradis acudimos a ese barco, nos enseñaron como funcionaba esa embarcación. Se le hizo un homenaje por parte de los directivos de la sinagoga, eso fue una gran emoción sobre todo porque fue un reencuentro de la cultura turca con la cultura de mi padre.

Algo interesante en 1945 cayó en combate en Bélgica Fakir Castiel, miembro de una familia muy querida y muy respetada aquí, en nuestra Comunidad. En el 1951, el ejército de Estados Unidos trajo sus restos mortales y en ceremonia militar le dieron sepultura y sus restos están aquí en el cementerio Hebreo de Santiago de Cuba. Fue un acto muy simbólico, fue un acto con honores militares que correspondía con el momento. Le hicieron un Obelisco en el cementerio nuestro que ha quedado para la historia.

En el aspecto personal seguí trabajando, y contraje matrimonio, en el año 1958, concretamente el 14 de marzo, esa fecha no la he olvidado ni la olvidaré nunca.

En el año 1954 fui a una actividad en un lugar veraniego llamado Ciudad Mar y ahí estaba la orquesta de Santiago de Cuba, cuando empezaron a bailar, puse los ojos en ella, temí invitarla a bailar pero fui valientemente y ella aceptó, recuerdo que aquella tarde estaba lloviendo copiosamente eso no lo olvidamos, ni ella, ni yo. Porque me dijo: “Mi madre como nos vamos con esta agua”, yo le dije: " No te preocupes yo tengo mi carro". Creo que me dijo después que nos casamos jocosamente que cuando le dije que tenía carro ya me dio el si. (Risas). Eso resultó bonito.

Mis padres la conocieron y al principio mis padres tuvieron cierto recelo, pero cuado la conocieron y vieron sus cualidades la acogieron y la aceptaron como tal.

Nos enamoramos, fijamos fecha de boda, ella estaba estudiando y terminó su carrera felizmente. Enseguida le dije cual era mi religión, ella no tenía religión. Le dije que mi familia era muy exigente que mi religión era ancestral. Me dijo que no tenía ningún inconveniente en conocer y que se dedicaría con toda devoción, así fue, participábamos. Ella aprendió y se desarrolló.

Nos casamos de forma muy discreta, por la parte notarial. Tuvimos tres hijos, vivíamos en otra casa, ahí nació Daniel Salomón como el abuelo y un tío, después mi hija que lleva el nombre de mi madre Tania Luna. Eso constituyó un gran acontecimiento, mi esposa fue enfermera de salón de operaciones. Fué la jefa del salón de operaciones.

Se preparaban las festividades y recuerdo como en Pesaj de trataba de limpiar todo, se cambiaban todos los vasos, las cacerolas. Eso ocurría en Pesaj, Purim, la Reina Ester, Iom Kippur, ella participaba también, era muy emocionante cuando se terminaba y se tocaba el Shofar, eso fue una vida judía que compartimos con mi padre y la familia.

Recuerdo que los judíos de Santiago de Cuba estaban muy cerca de la sinagoga, fundamentalmente la sefaradi, en la cuadra que yo vivía había más o menos 9 o 10 familias. Era una gran familia. En Vista Alegre para la época del ’58 sólo vivía un judío, la mayoría vivía cerca de la sinagoga. En aquel momento no es como ahora, las mujeres estaban separadas de los servicios religiosos.

La Organización Femenina y Juvenil contaban con materiales de estudio y había celebraciones. Venían jóvenes de la Habana, en una oportunidad fui invitado recién inaugurado el Patronato. Yo asistí a la Sociedad Chevet Ahim que estaba en Prado # 260.

Recuerdo que hubo una fiesta muy bonita en el salón social de la Comunidad de Santiago donde la Orquesta de Antonio Maria Romeo amenizó, eso fue en el 1954, cantó Barbarito Diez, fue un acto de mucha alegría, incluso de otras provincias vinieron.

Mi papá fue miembro de la directiva, donde participaba activamente, eso conllevó a que nosotros también participáramos activamente en la organización juvenil, teníamos una biblioteca, hacíamos juegos canciones y juegos de mesa, todos los días había actividades porque había una numerosa cantidad de jóvenes.

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No tan Joven pero…

A partir del 1960 empezaron a salir de Santiago de Cuba muchas familias, sólo quedamos una cantidad mínima de judíos. Con situaciones difíciles, tratamos de mantener la comunidad pero ya carecíamos de quién pudiera oficiar, el rabino nuestro se había muerto y ya se fue debilitando, eso ocurrió lamentablemente. Tratamos por todo los medios de seguir manteniendo las tradiciones, en Pesaj se seguió distribuyendo los productos, gracias a la Congregación de la Habana, a la dirección de la Habana, era la sinagoga de Acosta y Picota donde iban los productos.

En los ’70 hay que decir que había festividades que no podíamos hacer, carecíamos del rabino u oficiante que pudiera desarrollar, sí recibíamos algunos libros, los productos, pero fueron años muy difíciles, podemos decir así. La vida judía quedó restringida, casi anulada porque no teníamos quien pudiera oficiar, algunas veces nos reuníamos y comentábamos.

Llegó el momento que se interrumpió, quedó inactiva la Comunidad de Santiago de Cuba, esa fue realmente una situación que no agradó a nadie, hasta que por fin hubo una reapertura y esa reapertura fue para bien. Esa fue la situación que se vivió hasta que se reabrió la sinagoga, con eso culminó una época de silencio,i con la inyección de jóvenes que estimula mucho a los judíos de Santiago de Cuba.

Hasta este momento tenemos una avanzada que participa con la ayuda de muchos, con el apoyo, con el impulso de todos. Tenemos el privilegio de participar ya con una avanzada edad, de participar y ser de verdad no sólo ser un judío más, sino ser un judío representando a la tercera edad muy querido de todos los dirigentes actuales de la sinagoga.

Mi esposa culminó con su conversión y el matrimonio se hizo. Ella aprobó y yo también participé porque quería aprender. Así que compartimos y ella es tan judía como yo. Tenemos tres nietos, David que estuvo en Israel con el grupo Taglit. Nació en la antigua Unión Soviética donde mi hijo estudio física nuclear.

Me siento tan orgulloso de ser judío, no es sólo por mis ancestros, sino porque me siento más judío que nunca porque pertenezco a una Comunidad de pocos judios, pero con una cantidad enorme de sentimiento, de deseos, que no tiene nada que envidiar nada a ninguna sinagoga del mundo, eso es lo que puedo decir. Estamos orgullosos los abuelos, que fuimos hijos, que fuimos padres, que fuimos hermanos.

Cuando hoy vemos que nuestros nietos siguen esa continuidad, nos sentimos prácticamente al final de nuestra vida, como que hemos logrado lo que un judío aspira al ver de verdad creciendo felices sus nietos y que siguen avanzando por ese camino que emprendieron nuestros abuelos, nuestros padres. Mi padre cerró los ojos sabiendo que su familia continuaría los mismos pasos.

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