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Esther Toruncha Chucrán

Fecha de la entrevista: 11-8-2005
Nombre: Esther
Apellidos: Toruncha Chucrán
Fecha de nacimiento: 5-9-1939
Lugar de nacimiento: La Habana



.............Entrevista................

Entrevista: Lourdes Albo
Cámara y fotos: Tatiana Santos
Trascripción: Lourdes Albo y Amanda Adato

Mis Orígenes

Me llamo Ester Toruncha, tengo sesenta y seis años. Nací en la Habana en el año 1939. Mis padres son procedentes de Turquía, Estambul. Ellos eran primos hermanos, y de niño eran casi novios.

Mi papá de catorce años vino a Cuba de polizonte en un barco. Después de unos meses que trabajó aquí vio que había posibilidades de trabajo y le gustó Cuba. Decidió irse para Turquía, hizo el Servicio Militar, vio a su familia. Se casaron mi mamá y él . Vinieron a Cuba en su Luna de Miel. Si a mi mamá le gustaba Cuba ellos se quedaban… y así fue, más nunca volvieron a su país.

Mi papá, llamado José Toruncha, trabajaba allá en Turquía, pero al casarse se establecieron aquí. El nombre en español era Rosa. Era ama de casa allá en Turquía y aquí también. El 27 de noviembre de 1935, llegaron a Cuba en barco, al mes de casados. Vivían en la Habana Vieja. Se mudaron para una vivienda que era en la calle Acosta, allí vivieron dos años o tres.

Al año de ellos llegar a Cuba nació mi hermano, que nace un 8 de octubre de 1936 y seguían viviendo en la Habana Vieja, un año antes de yo nacer se mudaron para Marianao, ahí vivieron un año, pero extrañaban el pan, las bodegas judías, todos los comercios judíos que habían de comestibles en la Habana, decidieron mudarse para la Habana Vieja y allí siguieron viviendo durante dos años.

Mi papá era vendedor de tela, ambulante, en la calle Cristo, Bernaza, esos lugares. Después las vendía a plazo en la Víbora, 10 de Octubre, Santo Suárez, Luyanó, Lawton, hasta que después se enfermó y no pudo trabajar.

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Mi Niñez

Mi hermano nació y ellos me cuentan del Brit Milá, todas las familias unidas. Ellos se relacionaban con todas las familias que habían venido con ellos en el barco. Todos eran de la misma ciudad. Muchos ya han fallecido y otros se fueron del país. Ellos mantenían las tradiciones judías, igualito que allá en su país. Todas las festividades se celebraban.

Yo me acuerdo que siempre se celebraba el Seder de Pesaj, yo recuerdo que aún no sabíamos leer y mi papá nos leía la Haggadá en hebreo. Mi mamá hacía todos los platos judíos. Ella le gustaba mucho la cocina judía. Yo diría que eran ortodoxos. Mi mamá no cocinaba los sábados, no trabajaba para nada los sábados. Tenía una cocina de gas que tenía como un piloto. Era una persona muy limpia, muy aseada.

Mi hermano empezó en la Escuela Theodor Herzl allá en la Habana Vieja y fue a la primaria. Después con tres años, iba yo también. Mi papá me llevaba. Después íbamos solos porque vivíamos cerca. Allí pasamos los años, yo diría que los más felices de mi infancia porque los profesores eran magníficos.

En el horario de la mañana dábamos las clases de Español, en el de por la tarde dábamoshebreo una hora y una hora para el inglés. Media hora para estudiar la Biblia. Dábamos clase de ocho . hasta las doce. Después, el horario de la tarde de dos a cuatro. Algunos de los maestros eran cubanos, pero teníamos a nuestros morot que nos daban las clases de judaísmo y religión. Nunca estábamos sin hacer nada. Teníamos muchas actividades. Nos llevaban a la Cotorra de excursión. Cada uno tenía que llevar una merienda. Como estimulo nos llevaban a todos de la escuela. Nos llevaban al cementerio para conmemorar el aniversario de la Shoa. Hacían un acto. Ahí aprendimos a poner las piedras sobre las tumbas en el monumento, año tras año nos llevaban al cementerio.

Todas las fiestas se celebraban: Purim, Shavuot, Januca, además de celebrarla en la Chevet Ahim, se celebraba en el patio, se colgaban las frutas, se hacia una Sucá. Los muchachos de la escuela todos iban, era una costumbre no faltar a una festividad

Vivíamos en la calle Jesús María entre Cuba y San Ignacio, cerca de todos los comercios judíos. Nosotros asistíamos todos los viernes y sábado a lasinagoga. Mi mamá se quedaba los viernes en la casa y los sábados iba a la Chevet Ahim por la mañana. Papá iba con mi hermano, viernes y sábado. Mi hermano era muy religioso, decían que iba a ser jajam, como se le decía antes a los rabinos, porque él era muy religioso. Leía todo muy bien. Recuerdo el Bar Mitzvá de mi hermano, mi mamá se encargó de todo el bufete, el que se dio en la casa y en la sinagoga. Mi papá muy contento porque su hijo varón ya era Bar Mitzvá.

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Mi Juventud

La época en que estuve en la juventud era muy diferente. Teníamos mucha relación con las familias judías.En septimo y octavo grados estudié en el Centro Asturiano de la Habana, después estudié secretariado por la noche y comercio.

Mi hermano termina la escuela primaria Escuela Theodor Herzl. Estudia un año secretariado comercial de noche y empieza a trabajar en la B’nei B’rith, siendo muy jovencito. Llevando los libros de la contabilidad y la mecanografía. Como había estudiado mecanografía y taquigrafía, él comenzó a trabajar allí. Cuando él matricula medicina siguió en la B’nei B’rith pero trabajando medio día nada más, porque tenía que estar en las prácticas en el Calixto García como estudiante de medicina. El también ayudaba al profesor Pérez, que era un director de Escuela Theodor Herzl que tenía la preparatoria. Mi hermano le ayudaba y les daba clases a los alumnos, mi hermano le daba repaso. Ya después mi hermano se dedicó a estudiar medicina, le era más difícil trabajar en la B’nei B’rith y es cuando comienzo a trabajar yo ahí, todavía no había cumplido los catorce años.En la B’nei B’rith, trabajé cuatro años.

Después trabajó en una joyería, que era de unos judíos, “Ventura Sainz”, llevaba los libros de contabilidad, hasta que dejó de trabajar por los estudios, ahí estuvo hasta el año ’59. Estaba la Universidad cerrada, los tres años que no pudo estudiar, pero trabajaba haciendo las prácticas de hospitales, es decir que aunque la Universidad estaba cerrada iba a la práctica de los hospitales. Mi hermano era muy dedicado a mis padres.

En la Logia trabajé hasta que me casé. El presidente de la Logia era Marco Pitchón, que fue quien fundó la Logía. Las oficinas radicaban en Aranguren entre San Rafael y San José. En los altos era donde él vivía con su esposa. Pero él tenía su negocio particular, que era importador de aluminio, bagazo de caña, madera. Las reuniones de la Logía se efectuaban en el Beth Israel, allá en Avenida de los Presidente en la United Hebrew Congregation, las reuniones era mensualmente. Yo tenía que asistir, a pesar que la Logía era solamente de hombres, pero tenía que tomar notas para las actas de la Logía. Fue una etapa de mi vida que comencé a trabajar y lo hice muy a gusto porque él era muy bueno y me enseñó muchísimo a trabajar. Ahí estaba también Isaac Roussó, actual presidente de la B’nei B’rith.

Trabajé hasta los diecisiete años, participé en muchas organizaciones juveniles, la más importante para mi fue cuando tenia doce años que era la Hanoar Hatzinoi, que nos reuníamos todos los sábados por la tarde, era en Prado # 260 en los altos, teníamos los juegos, los bailes. Estábamos divididos por kutzá. Participaba en el tiempo que teníamos libre en el majanet, es una etapa muy bonita que recuerdo con mucho gusto. Allí estuve hasta los dieciseis años. Después se formó una organización juvenil en el Centro Israelita de Cuba, que era un club juvenil judío. Teníamos bailes y actividades, los domingos nos reuníamos e íbamos al cine, la playa, el Casino Deportivo. Los domingos o los sábados por la tarde si no había actividad. Tuve una vida activa judía.

Conocí al padre de mis hijos en una fiesta de Purim en el Patronato. Nos hicimos novios, él vivía en San Cristóbal, pero venía a las actividades. Tuvimos un año de relaciones y después nos casamos.

Se llama Tulio Silverstain, mi suegro Isaac y mi suegra Tania. Me casé en el Templo Beth Israel que estaba en G y 21 de la United Hebrew Congregation. Allí me casé jovencita. Yo me casé a los diecisiete años. Mis suegros vivían en Pinar del Rió. Mi suegra era de Polonia, ellos vinieron huyendo de la guerra. Mis suegros se conocieron aquí en Cuba. La familia de mi suegra emigró para Israel, se casaron aquí y fueron a vivir a San Cristóbal. Allí tenían un comercio en la misma carretera central, vendían de todo.

Allí en San Cristóbal tuve a mi primer hijo, ya a los diecinueve años tenía mi primer hijo, por supuesto tuve a mi hijo José Silverstain Toruncha en un hospital aquí en la Habana. Yo quería que mi primer hijo fuera varón y así fue. El Brith Milá también fue aquí en la Habana. Recuerdo que fue un mohel, el señor Karibash. Desde chiquito le inculcamos las costumbres judías, a pesar que vivíamos lejos de la Habana. Mis suegros llevaban las tradiciones pero no era igual porque allá no había sinagoga, aunque mi suegro sí observaba las costumbres. El mataba los pollos como el shojet. Ellos venían una vez a la semana y compraban los productos aquí, en los comercios judíos, los comestibles.

No trabajé más hasta los años ‘70 y pico. En el año ‘58 mi mamá se enferma de cáncer y yo vine para la Habana con el único hijo que tenía. Fui a casa de mis padres para ayudar en algo. Después decidimos quedarnos a vivir aquí en la Habana. En el año ‘60, el padre de mis hijos comienza a trabajar en un comercio judío de apellido Baisen, que era el dueño de la tienda, eso era en la calle Bernaza.

Más adelante tengo a mi segundo hijo, Alberto Silverstain, el 26 de agosto del año ‘60. También se le hizo el Brith Milá. Había en ese momento dificultades para hacerlo, pero se le pudo hacer, ya no había mohel que lo hiciera.

Mi hermano se casó en el Patronato, se conocieron aquí en la Comunidad e hicieron una boda muy bonita. Seguíamos yendo a la Chevet Ahim, en Inquisidor. Después me mudé a la casa de mis padres donde se criaron mis hijos. Seguí la costumbre de mi mamá de prender las velas con mechitas de aceite, mi mamá todos los viernes encendía las velitas, yo seguí la tradición.

Actualmente lo hago cuando estoy en la casa, seguí la tradición de mis padres, en los Seder de Pesaj, participaba con mis hijos pequeños en el Patronato.

Mis hijos estudiaron en la Escuela Albert Einstein. Ellos también estudiaban el español por la mañana y por la tarde el Idish y el hebreo y la religión. Las guaguas en esa escuela se mantuvieron hasta los años ’60 y pico. Después quitaron las guaguas y por medio de las mismas sociedades hebreas se les pagaban a particulares que llevaban y traían los muchachos. Después, mayorcitos, ellos iban y venían solos, de la Habana Vieja a la Víbora, hasta que terminaron allí la primaria.

Las fiestas se hacían algunas en el Patronato, otras en la Chevet Ahim y otras en Adath Israel. Cuando mis hijos eran pequeños los llevaba al Kal a Chevet Ahim. Ellos tenían como doce o trece años. Había una Organización Sionista Juvenil en Prado 260, se reunían los sábados y domingos. Mi hijo mayor a los catorce años era militante de la Juventud Comunista y tuvo que dejar de participar. Ellos entonces se concretaron al estudio, estudio en la escuela Lenin, después empezó a trabajar en el Ministerio de Educación, recién graduado, como profesor en los Camilitos. Ya mis hijos dejaron de participar en todas las sociedades, sí se recordaban las fiestas en mi casa, cuando se distribuían los productos de Pesaj, yo trataba de irlos a buscar con ellos, no había problema, pero ya no participaban.

A mi también me pasó eso, tuve que estar apartada de todo eso y no negaba el judaísmo, pero si tenía que apartarme debido al centro de trabajo que podía perjudicarme.

Yo quería mencionar un recuerdo un poco triste que es cuando mis hijos cumplieron los trece años, yo hubiera deseado que ellos hubiesen hecho su Bar Mitzvá , como debía ser, pero debido a la situación que había en esa época, era muy difícil que se le pudiera hacer, incluso no había rabino en funciones y por sus becas y estudios no se podía hacer.

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No tan Joven pero…

Después tuve la alegría que mi nieto el hijo de Alberto, Albertico hizo su Bar Mitzvá en la sinagoga Adath Israel, fue muy lindo, muy alegre para mí. También mi nieta los hizo en una ceremonia muy bonita. Mi hijo Alberto y su esposa se casaron en la sinagoga bajo la jupá en un matrimonio colectivo de nueve parejas. El Rabino Shmuel Szteinhendler fue el que ofició. Fue muy emocionante. Porque mis dos nietos tocaron la Marcha Nupcial, fue muy bello. Lo guardo con mucho recuerdo.

En el año ‘92 empecé a asistir. En un Seder de Pesaj, me enteré que se iba a celebrar el 50 Aniversario de la Logia B’nei B’rith y mis hijos insistieron para que fuera. Porque yo pensaba sería lindo recordar mi primera época de trabajo.

Esa reunión se efectuó en la Chevet Ahim, en Inquisidor. Empecé a ir a los Shabbat en la Chevet Ahim, y después Adath Israel. Ahí mis hijos iban si había una festividad, sí siempre llevé a mis nietos desde pequeños. Siempre los llevaba los sábados a la sinagoga y los domingos a la Escuela Dominical. A ellos les fue gustando y fueron disfrutando de la vida judía. Mi nieta siempre recuerda el encendido de las velas.

Ella comenzó a estudiar piano a los seis años y lo primero que quería aprender era el himno hebreo ( Hatikva), entonces lo tocaba en la escuelita. Más adelante comenzó el varón a estudiar la viola. Son muy activos en la Comunidad, mi nieta es mora de la Escuela Dominical.

Participa en los rikudim, en general los dos tienen una vida muy activa en la Comunidad. Mi hijo mayor participa activamente con su esposa , mi hijo Alberto hace unos años es el presidente de Adath Israel. Mi nuera se convirtió al judaísmo al igual que los niños.

En la época mía había familias que tenían sus disgustos porque los sefaradíes preferían casarse con sefaradíes y eso también pasaba con los ashkenazis, en mi caso eso no sucedió. Mis suegros lo vieron con mucho agrado porque donde ellos vivían no había judías, así que me acogieron con mucho cariño.

Posteriormente cuando mis hijos se casaron con no judías, yo sí me sentí mal, pero aquí no había juventud judía para tener relaciones y poderse casar. Después tuve la alegría de que se casara por la sinagogay todo lo que les he contado.

A pesar de mis limitaciones de salud, actualmente me encuentro activa, participo en todas las actividades, los jueves hacemos la jale del viernes y el sábado, si hay alguna festividad hacemos dulces y comida judía. Pertenezco a la Hevra Kaddisha para las mujeres, cuando hay una judía que muere.

Mi hermano está en Israel hizo aliya con su familia, está muy feliz y muy contento en Israel. Yo me siento muy feliz de pertenecer al pueblo judío. Soy judía y me crié en el judaísmo y se lo he trasmitido a mis hijos y toda mi familia. Si estuviéramos siempre unidos no habría antisemitismo, ahora aquí debemos seguir estando unidos, participando y no acobardarnos por nada , para que el Pueblo de Israel viva y sobreviva a todos los tiempos.

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