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Enrique Bender Goldztein

Fecha de la entrevista: 3-1-2005
Nombre: Enrique
Apellidos: Bender Goldztein
Fecha de nacimiento:11-9-1923
Lugar de nacimiento: Ostrolenka, Polonia



.............Entrevista................

Entrevista: Lourdes Albo y Allan Siegelbaum
Cámara y fotos: Tatiana Santos
Trascripción: Lourdes Albo y Lourdes M. Peña

Mis Orígenes

Cuando yo era chiquito pasé mucho trabajo en Polonia, tuve que ayudar a mi mamá, nos levantábamos a las cuatro de la mañana a buscar el pan porque ella tenía una bodeguita. Empezamos a luchar. El único juguete que yo tenía era una llanta de bicicleta con un palito, ese era el juguete que yo tenía para pasear y para todo. Iba al colegio de hebreos de Ostrolenka.

Íbamos a la sinagoga y después a comer. Mi mamá hacía gefilte fish. Sólo era mi mamá, la abuela y nosotros dos. Después íbamos a visitar las hermanas. Hablábamos en Idish y en polaco.

Recuerdo que en la bodeguita que tenía mi mamá cuando ella salía, mi abuela se quedaba, pero cuando ella iba para atrás yo me llevaba dulcecitos. Nunca se dieron cuenta porque yo me limpiaba enseguida la boca. (Se ríe)

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Mi Niñez

Mi papá quería traer los dos muchachos, pero mi mamá no quería mandar ninguno. Pero los vecinos empezaron a decirle que mandara aunque sea uno, para que la mandaran a buscar después a ella. Yo tenía dos años cuando él vino para acá y después se fue a Panamá y al poco tiempo volvió a Cuba.

Cuando mi papá me mandó a buscar, porque él estaba aquí en Cuba, mi mamá primero no quiso y después cedió. Cuando llegó la salida, en Varsovia ella me entregó a una señora que venía con tres muchachos a Cuba. Ella le dijo: "Usted lleva tres, hágase cargo que lleva cuatro". Así fue que la señora me cuidó por todo el camino. Mi mamá me puso en una jabita todas las fotos. Yo las cuido mucho.

Cuando llegué aquí me bajaron del barco para Tiscornia. Eso fue el 7 de octubre del 1938, tres meses antes de la Segunda Guerra Mundial. Después no supe más de mi mamá, ni mi hermano que era dos años menor que yo. Siempre he estado por ir a Polonia no he podido ir, ahora iría con mis ocehnta y un años si pudiera. Aquí sólo se sabía que Hitler había acabado con los hebreos, me dijeron que habían matado nueve millones en Polonia, así que no sé que habrá pasado. Ostrolenka estaba cerquita de la frontera y por ahí entraron los nazis.

Cuando mi papá se enteró que había llegado un barco eran las seis de la tarde y fue corriendo para allá, pero no me pudo sacar. El sabía que yo venía en el barco Oropesa. Entonces me enseñó una foto y me preguntó que si yo era yo, le dije que si.

Al otro día me vino a sacar. Tuvo que pagar dos pesos, cuando aquello dos pesos era mucho. Me llevó para casa de una familia en la calle Acosta. Allí estuve como ocho días, después me trajo para San José. Tenía trece años cuando llegué a Cuba. Ahí empecé a luchar, estaba demasiado solo y me vi aún más solo cuando mi papá se fue para los Estados Unidos, fue muy difícil.

Cuando llegué en San José me cambiaron el nombre de Enoc a Enrique porque dice que así era en español. Viví con mi papá, pasé mucho trabajo aquí. Un día no tenía dinero y un señor me dijo que quería que le trajera una cajita de magnesia que valía un medio. Yo tomé el medio en el bolsillo y fui a la farmacia que el farmacéutico era amigo mío y le dije que me hiciera el favor de dármelo que yo se lo pagaba mañana y con ese medio estuve comiendo como tres días, porque cuando aquello un pan con guayaba valía un kilo. Así empezó mi vida con el medio ese (risas). Todavía debo el medio.

Mi papá tenía una fábrica de zapatos pero cuando se separó de la señora le dejó la fábrica y se fue para la Habana.

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Mi Juventud

A los veinte y tres años yo me casé. Mi esposa no era judía, pero le gustaba mucho.

Yo empecé con un hombre a trabajar en una zapatería y me daba tres pesos a la semana que en aquel tiempo era bastante, hasta que me fui levantando. Después estuve un tiempo en la Habana y me daban tres pesos con cincuenta centavos.

Hasta que encontré a mi señora que estaba más aliviado y mi vida cambió. Trabajé en una zapatería cosiendo. En siete horas y media tenía que coser mil 459 pares de tennis. Era una máquina que no podía alzar la cabeza porque me cogía la mano. Yo sacaba la producción. Entonces quería trasladarme pero no me querían dar el traslado, me demoraban los papeles , hasta que un amigo mío me dijo donde estaban los papeles guardados en una gaveta, cuando voy y pregunto, me dicen que aún no habían llegado los papeles , pero yo le dije donde estaban y la muchacha me dice:" ¿ Usted es espiritista?". "No –le dije–, pero los papeles están ahí" . Así que no les quedó más remedio que darme el traslado.

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No tan Joven pero…

Aquí había un señor judío que me traía matzá y yo no sabía nada y me dijo que yo podía ir a Acosta y Picota. Me llevó un día allá, después iba sólo a los rezos. Ahí me gustaba ir y también fui al Patronato. No he dejado de ir después. Sentí que estaba más contento, la vida empezó a surgir más, tenía más amistades.

Estuve casado cincuenta y pico de años y tuvimos mis tres hijos. Un hijo mió es médico tiene dos varones que van también a cada rato al Patronato. Tengo otro y un nieto en Israel que le gusta mucho.

Como yo empecé a ir a la sinagoga ellos quisieron ir. Yo me levanto a las tres de la mañana y a las seis estoy en la sinagoga, espero a que abran la sinagoga. Voy los lunes jueves y sábados. Mis hijos me dicen, el mismo médico, me dice: “Papi es mucho para ti”. Pero yo estoy contento por ir allá.

En Marianao , me encuentro con una hermana de la sinagoga, me encuentro con ella porque también va temprano y ella tiene miedo para caminar y venimos los dos de brazos. La gente cuando me ve que no voy junto con ella me preguntan por la señora y a ella también le preguntan por el esposo. Ella se llama Perla.

Ahora quisiera tener una compañera buena, hebrea, decente para compartir con ella mi religión, algunas de la sinagoga son feas, otras no quieren (risas). Estoy contento y me gusta mucho ir a los campismos de Simja, yo quisiera que duráran quince días.
El otro deseo es poder ir a Polonia para encontrar algún familiar, eso es mi mayor deseo.

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