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Mi niñez

 
Mi vida y el judaísmo

…Algo muy importante, esa escuela tenía un rabino permanente. Era muy agradable y bueno. Él acudía a la escuela casi a diario y en los Kabbalat Shabbat. Él hablaba cuando había fiestas y en Shabbat. En la escuela había un salón de actos, ahí se ponían las velas y el Jale, una mesa larga y se preparaban las velas, estaba el rabino, el director y los profesores y la muchacha que iba a hacer el encendido de las dos velas. También se pasaba una alcancía que se llamaba el Keren Kayemet, eso era todos los días. Cuando terminé el sexto grado, en el ’57, pasé a hacer la preparatoria a una escuela hebrea que era mixta. Había hebreos y cubanos. Se llamaba Albert Einstein, que también estaba en el Vedado. En ese tiempo de mi adolescencia, había varias asociaciones de Juventud Judía. Estaba la Hashomer, la Hanoar, la Macabi, eran como cinco en total; como era pequeña, tendría como nueve o diez años, había un madrij que nos venía a buscar a la casa para llevarnos a la Hashomer. Había muchísimos adolescentes, creo que los que más iban eran los ashkenazim, porque si creo que en la Hanoar habían sefaraditas. Nos reuníamos los sábados. (Yolanda Igelcu, Habana, 3 de marzo del 2005.)

...Fui mercada a una Turca, judía, que me compró para que no me muriera, ella me calzaba y me vestía. Eso fue que alguien en la religión de nosotros los judíos dijo que debía ser así. Esta señora vivía en Guanabacoa me compraba ropita, zapatos, yo iba a su casa. Era una costumbre para que no me muriera porque como todos mis hermanos se morían. Mi madre hizo ver como que me vendió. Pensamientos de esos. Yo iba de visita pero en un final estaba todo el tiempo viviendo con mis padres… (Virginia Romano. Santa Clara, 15 de marzo 2005. )

 …Yo quiero decir esto porque es importante decirlo. Aunque nací en Cuba y nunca hab…Mi madre y mi padre sabían mucho de tradición oral, de cómo se hacen las cosas, ¿me entiende? Sobre todo, del punto de vista kasher, del punto de vista de encender las velas los viernes, todas esas cosas, ¿saben? Ver la historia judía, cosas de la Biblia , de la Torá, ese conocimiento no lo tenían, lo único que tenían era un libro de rezos y sus tefilín que tenía mi padre, sus tefilín y su libro de rezos, era todo lo que sabía, pero no te podía contar mucho de historias bíblicas ni de nada, entonces, es bueno que en un colegio hebreo usted aprende todas esas cosas, aprende mucho.…Pero sentirse judío, sentir lo que es vivir como judío, disfrutar la vida judía, eso no lo puede hacer si no es en la casa. La casa es la primera escuela, la mejor escuela..... (José Miller, Habana, 2 de mayo del 2005.)

Nunca olvidaré

…Yo me acuerdo que con mi hermanito de cuatro años íbamos a los basureros y comíamos las cáscaras de melón , éramos muy pobres. Mi papá hacia trajes para los militares porque había guerra en el 1914 creo, la guerra del catorce… mi papá no estaba nunca en la casa. Nosotros vivíamos en una casita de madera con una barbacoa ( piso de madera para ganar espacio), las ventanas llegaban hasta una mata de uvas, había una mata grande de uvas. Íbamos al orfelinato, nos daban el almuerzo en el orfelinato, cuando el garbanzo salía duro nos tirábamos el garbanzo unos a otros. A mi mamá se le murió una niña y había tanta nieve y tanto frio que estuvo con ella muerta hasta el otro día por la mañana, a sabiendas que estaba muerta, estaba al lado de ella para no alborotar a los vecinos con ese frío tan grande, con esa nieve....esperó al día siguiente, llamó a los vecinos y se ocuparon de enterrar a la niña de tres años, la hermanita mía que perdí... Entonces mi papá se embulló con uno de sus hermanos a venir a Cuba, vino él solo, pero a los ocho meses nos mandó a buscar a todos. Aunque le decían a mi mamá:" Él ya no se va a acordar de ti, él ya te olvidó". Pero ella tenía fe que la iba a mandar a buscar. En ocho meses nos mandó a buscar, fíjate que el pasaje costaba mil pesos cada persona, en ocho meses envió el dinero y vinimos para Cuba con mi mamá, mi hermana María Mitrani, Jacobo Mitrani, Lucía Mitrani (la mayor), Víctor Mitrani y yo. Vinimos los cinco, con mi mamá. Estuvimos casi un mes de travesía y una semana en Francia, esperando el segundo barco que era mejor que el primero, tenía literas. (Regina Mitrani, Habana, 22 de diciembre del 2004.)

…Mi mamá primero no quiso y después cedió. Hasta que llegó la salida. Entonces en Varsovia ella me entregó a una señora que venía con tres muchachos a Cuba. Ella le dijo: " Usted lleva tres, hágase cargo que lleva cuatro". Así fue que la señora me cuidó por todo el camino. Mi mamá me puso en una jabita todas las fotos. Yo las cuido mucho... Cuando llegué aquí me bajaron del barco para Tiscornia. Eso fue el 7 de octubre del 1938, tres meses antes de la Segunda Guerra Mundial. Después no supe más de mi mamá, ni de mi hermano que era dos años menor que yo... Siempre he estado por ir a Polonia no he podido ir, ahora iría con mis ochenta y un años si pudiera. Aquí sólo se sabía que Hitler había acabado con los hebreos, me dijeron que habían matado nueve millones en Polonia, así que no sé que habrá pasado... Ostrolenka estaba cerquita de la frontera y por ahí entraron los nazis... Cuando mi papá se enteró que había llegado un barco eran las seis de la tarde y fue corriendo para allá, pero no me pudo sacar. El sabía que yo venía en el barco Oropesa. Entonces me enseñó una foto y me preguntó que si yo era yo, le dije que si. (Enrique Bender, Habana, 3 de enero del 2005.)  

....En la Lisa sabían que mi madre era turca pero nunca le decían que era turca, siempre le decían que era polaca. Aquí a todo el mundo le dicen polaco, a un extranjero le dicen polaco. (Daniel Esquenasí, Habana, 9 de febrero del 2005.)

…Había una cajita azul de Bikur Holim donde se echaba dinero todos los días. Eso se recogía para los más pobres o para casos que hacían falta. Había un señor que recogía esas cajitas y este dinero y de esta forma eran llevados a la sinagoga. La cajita estaba detrás de la puerta, era azul con el emblema de nosotros los judíos.
(Virginia Romano. Santa Clara, 15 de marzo 2005. )

 ...Vinimos en un barco de refugiados, todos eran judíos, había una Comunidad Judía,sefaradi. Mucha gente vivía en un famoso hotel que estaba frente a la bahía que se llamaba Hotel Luz. Entonces recuerdo que en ese hotel los últimos que llegaban iban para la azotea que habían habitaciones....Yo nunca me olvido de esa azotea del Hotel Luz que esa habitación mi mamá la tenia inmaculada, limpia, era muy ordenada.... Recuerdo también algo muy doloroso. Cuando mi mamá empezó a perder sus familiares en la Segunda Guerra Mundial recuerdo que lloraba mucho y las otras mujeres la consolaban. Esa es una parte de mi niñez un poco triste. Después salió embarazada de mi hermano, el único que tengo, aun estábamos en el hotel, que ahora hay un parque con una tarja. Pero fue muy famoso porque estaba lleno de judíos sefaraditas. Después, a medida que la situación económica iba mejorando iban bajando de piso, así que los últimos que llegaban iban a vivir a la azotea. (Rosa Behar, Habana, 11 de abril del 2005.)

…Mi madre y mi padre sabían mucho de tradición oral, de cómo se hacen las cosas. La casa es la primera escuela, la mejor escuela. Porque yo no fui nunca en Yaguajay fui a una escuela judía, no había un colegio judío y nadie me enseñó nada. Yo iba a la escuela pública como todos los muchachos del pueblo, pero en mi casa…en mi casa siempre mi mamá se acordaba de las fiestas, de hacer las golosinas, las comidas, todas las cosas que se hacen con motivo de las festividades hebreas. Mi padre venía todos los años aquí, en época de Pesaj, a llevar las cosas, el matzá, el vino. Se aprendía a hacer eso en casa, un Seder en casa. (José Miller, Habana, 2 de mayo del 2005.)

…Con cierta frecuencia, mi padre iba a comprar víveres en la "Bodega Europea" de La Habana Vieja, incluida la matzá durante la celebración del Pesaj. Recuerdo con cierta nostalgia las ocasiones en que nos llevaba a almorzar en un restaurante situado en unos altos de la calle de Compostela, propiedad de una cooperativa judía, y sobre todo, la exquisita pastelería que se hacía en las panaderías de aquel barrio. De vez en cuando, se preparaba en casa algún plato típico, de los cuales mi preferido era la sopa de bolas de matzá.(José Altshuler, Habana, 15 de junio de 2005.)

…Me viene a la memoria ahora que menciono sinagoga que en Turquía, teníamos unas lámparas muy lindas, a las que se les podía echar hasta una lata de aceite.... En Estambul había una parte alta donde estaban las mujeres y abajo los hombres según la tradición sefaradi. Las mujeres tenían que cubrirse la cabeza. Cuando entrábamos a la sinagoga teníamos que lavarnos las manos. Se debía entrar muy silencioso al templo donde se iba a realizar el servicio religioso. Si uno llegaba después de empezado había que entrar en punta de pies o quedarse detrás para no hacer ningún ruido y así no molestar al que estaba oficiando. Estaba terminantemente prohibido abandonar el lugar cuando se sacaba la Torá. Era una cosa muy bonita al menos desde mi punto de vista. Este es el recuerdo que tengo de mi sinagoga en Estambul, Turquía, donde nací. A mi llegada a la isla me encontré con una sinagoga muy distinta. (León Bali, Campechuela, 15 de diciembre del 2005.)

…Mi padre se convirtió al judaísmo. Las actividades del sábado, los Kabbalat Shabbat lo hacíamos en casa de mis abuelos. Vivíamos a dos cuadras de distancia así que los viernes en la noche era un día de reunión familiar, mi tía Celia era la especialista en cocina. Cuando uno es pequeño no asimila bien las cosas, ve, participa y no comprende, a medida que fuimos creciendo nos adentramos mas en la vida judía y esto se lo agradecemos a mi madre con sus incontables relatos y anécdotas. Ellos hablaban de una forma que a nuestros oídos sonaba como si cantaran; con el tiempo descubrimos que era ladino. Mi madre cantaba algunas canciones y las bailaba, hacía un movimiento muy bonito con los hombros y bailaba hacia atrás. (David Pernas Levy, Camagüey, 26 de diciembre del 2005.)